20/07/2012 - Provinciales
La mamá de uno de los nueve peones que seguirían trabajando sin cobrar en un campo de cebollas teme por la vida de su hijo, de 18 años. "Lo tienen amenazado, no manda mensajes y está cerca del mar", aseguró
EL SOBERBIO Y POSADAS (CORRESPONSALÍA Y REDACCIÓN CENTRAL). El desesperante relato de Marilín Bellarmino es casi coincidente con el de uno de los peones de la localidad de El Soberbio que sí pudo escabullirse del sembradío de cebollas y, al regresar a la tierra colorada, empezó a advertir sobre lo que en realidad les estaba pasando a quienes, junto a él, habían cruzado el río Uruguay en canoa hace aproximadamente un mes y medio.
“El martes le mandé un mensaje (al hijo, Pablo Ezequiel Rodríguez Da Silva, de 18 años) y ya no me contestó más, estoy muy preocupada porque él había escrito que nada de lo prometido era cierto, sólo le pagan 2 reales por mil plantines (unos 4 pesos) y tiene que pagar la luz y el agua”.
La mamá, con residencia en uno de los barrios situados en el casco urbano de El Soberbio, aseguró que en los últimos mensajes que pudo intercambiar con su hijo estando prácticamente en cautiverio, éste le dijo que “el patrón no los larga y no les paga, ellos se tienen que pagar la comida cuando llueve y no se trabaja, es feo lo que está pasando”, contó sorprendida y asustada por cómo se revirtió la situación que en principio prometía una buena paga, algo así como 140 pesos por cada día de trabajo. Pero sólo resultó ser eso, una promesa que para nada iguala a las escasas y mal pagas changas que conseguía hasta entonces en el municipio de El Soberbio.
Marilín Bellarmino no dudó cuando se le insinuó que está en condiciones de pedir ayuda al intendente de la localidad, Alberto Elio “Coleco” Krysvzuk, o denunciar la situación extrema a las autoridades policiales de la provincia. Marilín, incluso, aseguró que “una madre hace cualquier cosa por su hijo, si puedo hasta me voy a buscarlo yo”.
“Señora, el Estado misionero ya sabe sobre esto y reclamará a las autoridades del Brasil....”, se le informó, pero Marilín, insistió: “Al intendente no se le puede pedir nada... menos nosotros, que somos pobres, él no hace nada por su gente, sólo se interesa por los que tienen plata, por sus amigos. Pedirle ayuda a él es perder el tiempo”, aseguró la mamá de quien desde hace poco más de un mes está preso en un campo de cebollas.
De acuerdo a las averiguaciones y relatos de quienes estuvieron cerca de los que llegaron a El Soberbio para llevar peones al campo de cebollas, se supo que quien se presentó como reclutador y habría organizado el pase en dos canoas de 12 personas (casi todas de entre 17 a 22 años) se identificó ante todos como Odilón.
Todos los reclutados en El Soberbio se enteraron de la supuesta buena oferta laboral, a través de una FM (Sucessos), la misma por la que al menos uno de los que pudo escapar de la esclavitud se animó a contar lo que pasa en la tierra del fútbol y las buenas playas.
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