Padres se unen en defensa de la educación de sus hijos

En Picada Yapeyú Sur, Mojón Grande, acusan al director de la Escuela 323 de agravios e irresponsabilidad. Dicen que nunca hacen actos

- Publicado el 30/07/2012

GUARANÍ (Corresponsalía). Preocupados por lo que consideran un riesgo para la educación de sus hijos, padres de chicos que asisten a la Escuela 323 Osvaldo Manuel Benegas, de Picada Yapeyú Sur, exigen más compromiso al director y único docente del establecimiento.
Es que, según cuentan, se dan muchas situaciones fuera de lo normal. Luego de un tiempo de esperar y no haber mejoría, decidieron hacer pública su preocupación.
Para los padres, la cuestión es muy clara y todos coinciden en que “al docente no le interesa la educación de los niños. Va a la escuela, cumple su horario y listo”.
Aseguran con cierta vergüenza que sus hijos no saben las canciones patrias porque nunca se hizo un acto en la escuela e incluso contaron que los alumnos del cuarto grado ni siquiera prometieron lealtad a la bandera, aunque les dieron un certificado.
El edificio escolar se deteriora cada día más. Posee una dirección y tres aulas, pero todos los chicos ocupan solamente un salón. No se izan las banderas y se suprimió el saludo de ingreso. Una tacuara junto a la campana hace de mástil.
La escuela no tiene agua y menos portero, por lo que sólo a principios de año se limpió. Los baños son dos viejas letrinas y aseguran que el docente no respeta el horario de ingreso, por lo que muchas veces los chicos debieron esperar afuera hasta que llegue, a media mañana.

“No conocen las canciones patrias”
La Escuela 323 se encuentra en una zona de chacras donde viven más de treinta familias. Está situada a unos diez kilómetros de Mojón Grande y alrededor de veinte de la localidad de Guaraní.
Actualmente nueve alumnos asisten diariamente de 1° a 7° grado, y son los mismos chicos quienes cuentan que reciben del maestro insultos como “inútiles, bobos”.
Eduardo Gambín es exalumno y tiene dos hijos que asisten a esa escuela. “Es de no creer lo que ocurre con este hombre, no le interesan ni los chicos y menos la escuela. Nosotros como padres estamos dispuestos a armar una comisión para ayudar en lo que haga falta, pero jamás llamó a una reunión y cuando vamos a hablar con él, se enoja”, agregó indignado.
Irma Ortiz, madre de los chicos, continuó diciendo que “nos duele porque es la única posibilidad de estudiar que tienen nuestros hijos, pero están todos amontonados en un grado, suman, restan, leen y ahí se termina todo, no saben los himnos, jamás tuvieron un acto, ni siquiera saben que existen las islas Malvinas. La calidad educativa es muy baja”.
“Nuestros chicos van a seguir estudiando y cuando tengan que empezar el secundario van a fracasar porque no tienen conocimientos básicos. Aunque sean sólo nueve, son argentinos y tienen los mismos derechos que cualquier chico, en la colonia o en la ciudad”, añadió.
Otra de las madres preocupadas es Rosana Jakinczuk. La mujer contó que el año pasado su pequeño no prometió lealtad a la bandera y hace poco la sorprendió al preguntarle qué es un acto.
Dijo que intentó buscar explicaciones con el director, pero lo único que logró fue el enojo de éste, quien “insistió en que los chicos deben caminar unos seis kilómetros para llegar a un aula satélite que está en Gobernador López, porque ahí se hacen los actos”.
Los padres comentaron que varias veces sugirieron al director utilizar el salón comunitario Don Pedro, edificio ubicado a metros de la escuela que cuenta con la infraestructura adecuada y si bien fue inaugurado en 2002, desde hace años está abandonado. La respuesta, sin embargo, siempre fue negativa. 


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