De gobernador a preso y desterrado. LAVOZDECATARATAS.COM

De gobernador a preso y desterrado

¿De dónde salieron esas ideas de perezosa burguesía, hambre de poder, y revueltas contra gobernantes aquí en nuestro continente? Alvar Núñez, el primer europeo que registró cuando conoció las Cataratas, solo gobernó dos años esta región, porque “afectó” los intereses de algunos privilegiados en los primeros años de “colonización”.

Copyright © Lic. Hugo Lopez (Todos los derechos reservados) - Publicado el 11/05/2015
image Solo cinco años después de la fundación de Asunción en 1537, hacía su llegada a esta región el nuevo gobernador, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, quien en su camino para tomar su flamante puesto, registró el momento en el que vio las Cataratas del Iguazú.

Llegaba, según los registros históricos, en un momento en el que Juan de Ayolas –el que logró realizar una “alianza” con los pueblos originarios, y jefe de toda la partida de exploradores que llegó a Asunción –no volvía de su expedición en búsqueda de oro o plata por el Río Paraguay, y había dejado a Martínez de Irala como gobernador interino de la nueva y creciente ciudad.

Asunción había logrado establecerse como un fuerte español reconocido, conteniendo inclusive a los que no pudieron establecerse en el frustrado comienzo de Buenos Aires, pero esos primeros años seguían siendo muy difíciles, por dos principales razones: los bravos conquistadores se negaban a labrar la tierra para granjearse provisiones y las consecuencias del abuso esclavizador de mujeres y hombres nativos.

La comida, en general, era conseguida por la caza, la recolección o algún que otro cultivo que los conquistadores obligaban a realizar a los hermanos, maridos o parientes de sus vastas mujeres, habidas bajo la supuesta alianza hecha con los payaguáes y guaraníes. Pero esta comodidad de sultanes duró poco, dado que los indios, aparentemente pasivos no tardaron en darse cuenta del engaño.

Después de ver cómo eran maltratadas sus mujeres, algunas atadas de los pies para que no escapasen, otras colgadas de los techos en “jaulas” de fuertes sogas para que hicieran allí todo tipo de labores y evitar que comieran tierra para suicidarse por los horrores que sufrían, y cómo por nada rebanaban el cuello a los varones, los nativos comenzaron a rebelarse y por consiguiente las provisiones faltaban y eran escazas.

En esa época, justo tres años antes que llegara Álvar Nuñez, fue cuando la guaraní Juliana, harta de los abusos, degolló a su “amo” y el pánico empezó a correr por la espina dorsal de los bravos caballeros europeos, y este miedo se sumó a la escasez de comida, complicando la gobernación interina de Irala.

Así, cuando llegó Alvar Núñez a principios de 1542 con la “Real Provisión” que lo nombraba como nuevo gobernador de la Provincia de Paraguay, se encontró con toda esta situación de rebeldía y penurias. Sin embargo, a pesar de toda esa circunstancia y la documentación con el sello del rey que traía el nuevo gobernador, Irala y los que lo acompañaban no quisieron reconocer la autoridad de Núñez. Lo reconocieron solo cuando vieron que éste traía muchas provisiones, y poniendo como requisito “medidas” fuertes contra los rebeldes.

Por esto, según nos ilumina el historiador Felipe Pigna, Alvar Núñez hizo torturar y ahorcar a Juliana y sus compañeras, las guaraníes que se habían rebelado contra sus amos, queriendo lograr el agrado de los que tuvieron que aceptar su autoridad. Pero luego, para calmar su conciencia quizás, comunicó una resolución que prohibía a los españoles tomar más mujeres de lo necesario y también que no tomaran parientes directas.

Esto causó mucha molestia entre los habían creado su propio paraíso de mujeres y esclavos propios, y Martínez de Irala –el que había sido gobernador interino –y Alonso Cabrera, el veedor real, organizaron una revuelta contra el gobernador Núñez, lo apresaron por un año, lo enviaron encadenado a España con una carta que lo acusaba de abusar de su poder contra Su Majestad el Rey, quien lo juzgó desterrándolo a Orán, Argelia. Y así sirvió de ejemplo para quienes osaran meterse con los privilegiados. Cualquier similitud con la actualidad, es pura casualidad.

Referencias

Mujeres tenían que ser, Felipe Pigna – Planeta 2011
Mitos de la Historia Argentina, Felipe Pigna – Planeta 2009
Los sometidos de la conquista. Argentina, Bolivia, Paraguay – Ricardo Rodríguez Molas - Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1985
La mujer paraguaya, protagonista de la historia - Idalia Flores G. de Zarza – El lector, 1987

0 Comentarios

LaVozDeCataratas no se hace responsable por las opiniones aqui vertidas por terceros.

Participá de la conversación