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Anécdotas del Iguazú jesuita

Hechiceros que daban miedo por cómo venían a amedrentar a los padres jesuitas y a los que se “convertían”, caciques que les pedían que criaran sus hijos, yaguaretés que atacaban ferozmente, ratas que se comían las plantaciones, venganzas fatales entre tribus, y europeos boquiabiertos con la calidad de los músicos y cantantes.

Copyright © Lic. Hugo Lopez (Todos los derechos reservados) - Publicado el 21/09/2015
image Como todo “pueblo nuevo”, desde que los padres jesuitas Boroa y Ruyer fundaron Iguazú en 1626, ocurrieron hechos que, afortunadamente, quedaron registrados en las cartas annuas de los padres, como un pedazo de cortina que se abre para que echemos un vistazo a cómo era la vida en el primer pueblo, Santa María del Yguazú.

Lucha contra demonios

Como primera anécdota resaltante en la historia de nuestro pueblo, aparece la presencia de hechiceros, que fueron protagonistas desde la llegada de los padres jesuitas, pues éstos representaban una amenaza directa al liderazgo espiritual de los chamanes-hechiceros o pajes (payés), como eran conocidos en ciertas tribus guaraníes. Los hechiceros, además de ser consultados por cualquier decisión importante que debían tomar los caciques, eran considerados médicos-curanderos que dominaban los secretos medicinales de árboles, cortezas, yuyos, flores o raíces. Y este conocimiento los hacía unos ermitaños poderosos y temibles, pues podían también causar mucho dolor con sus maldiciones y hechicerías.

Una de estas embestidas fue la feroz oposición del hechicero, muy famoso en toda la región del Iguazú, el Paraná y el Uruguay, llamado Yguiraró, quien deambulaba de tribu en tribu, haciendo uso de su poder y sus conocimientos. Al enterarse de la llegada de los padres Boroa y Ruyer, y la fundación del pueblo, se opuso fuertemente y amenazaba a los guaraníes con hacer de las suyas para que sufrieran por reducirse al pueblo nuevo.

Según lo describe el padre Boroa, este hechicero era un hombre “carnal y vicioso”, a quien se le aparecían los demonios en forma de ángeles o animales, como los tigres. Yguiraró vino a verlos, personalmente, y puso en jaque y a prueba la fe de los padres. Boroa lo contó así: “…vino a vernos en figura de un demonio, parecen [así] cuando se pintan todo el cuerpo i llenan de plumas i otras cosas, con que quedan horribles y disformes, [este] quería me espantar por grandes voces, procuré sosegarle…” Muy interesantemente, unos meses después, cuentan los padres, este Yguiraró terminó convirtiéndose en aliado, y ayudaba a traer a los guaraníes a la reducción del Iguazú, utilizando su gran poder de persuasión, aunque la lucha seguiría con la oposición de otros, que causaron mucho trabajo en el inicio del pueblo.

Mejor críenlo ustedes

Cuando los padres jesuitas comenzaron a dirigir el pueblo con nuevas normas basadas en las creencias y convicciones cristianas católicas, los caciques principales de la región del Iguazú, Taupá y Paraverá, veían que la disciplina implementada, tenía buenos resultados, principalmente entre los jóvenes que, con las actividades propuestas, siempre estaban ocupados, hacendosos, y creativos. Muchos terminaron siendo cantantes, músicos, constructores, talladores, y hasta daban catecismo, leyendo y enseñando a leer. Por ello quizás el cacique Taupá decidió pedir que los padres se hiciesen cargo por completo de la crianza de su hijo, y los padres lo aceptaron, más sabiendo que éste era el príncipe de la región, quien sería el que tomaría decisiones más adelante.
Menciona también que uno de los caciques, Taupá, siguiendo con algunas de las nuevas costumbres cristianas europeas, instado por el padre Ruyer, pidió que uno de sus hijos fuera criado por los padres, para que sirviese a Dios. Relata Durán en su carta: “Taupá a pedido después con grande instancia (i alançeado por el Pe. Claudio Ruyer) que admitiese en nra. casa a su hijo mayor (de 14 a 15 años de edad) para que se criase a la vista de los Pes. con mayor policía i mayor afecto a las cosas del servicio de Dios…”

Cantantes bilingües y violinistas en el monte

Por otra parte, el padre Provincial Nicolás Durán también menciona otros aspectos de las nuevas costumbres europeístas que los guaraníes iguazuenses comenzaron a dominar en ese año de vida que llevaba el pueblo. Contó que al llegar de visita Iguazú desde Europa, dos jóvenes lo recibieron en un acto en nombre de todos con un discurso en idioma español, y luego un coro cantó junto a una orquesta de violines y otros instrumentos.

Dice: “También quando llegue a esta reducion me recibieron en ella con entusiasmo a los principios con mucho regoçijo (i con curiosos arcos triunfales) y dos niños me dieron la bienvenida en nombre de todo el pueblo en verso castellano (con mucha gracia i donaire i me hicieron sus dancillas con mucho ingenio al son de buena música de violones i otros instrumentos que avian llevado los Pes. de otras reduciones para que enseñasen a los indios de aquella…”

Continúa…


Referencias

Cartas annuas – Padre Diego Boroa 1627 y Padre Cludio Ruyer 1627
Carta del Padre Provincial Nicolás Durán - 1627
Santa María del Yguazú, 1626 – Investigación – Dr. Luís Honorio Rolón, Iguazú
El imperio Jesuítico – Leopoldo Lugones – Buenos Aires 1904
El Universo Misionero- Guaraní – Esteban A. Snihur – Golden Company, 2007



 

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