Gracias, soy sorda: «me tengo que esforzar el doble en la vida cotidiana»

Es parte del texto que envió Roció Mayol a LaVozDeCataratas por su día. Roció tiene hoy 27 años, una familia con tres hijos que ya hablan lengua de seña para comunicarse con ella. Hoy es el día mundial del sordo, mucho para concientizar.

Iguazú (LaVozDeCataratas) El gracias de Rocío a la historia de LaVozDeCataratas debería ser al revés, gracias a vos por la paciencia. 

Nos comunicamos con ella  ya que la conocemos desde pequeña, quien luchó mucho y lo sigue haciendo en su vida diaria, hoy mamá de tres hijos a quienes enseñó la lengua de señas para poder comunicarse la hacen feliz. «Experta en redes, estudió mucho desde chica que se fue a Paraguay al Instituto Antonio Probolo, después a la ciudad de Posadas». 

Envió este mensaje que no necesita decir mas: Me levanto todos los días, con el despertador que vibra, miro la tele, con el sonido inconscientemente en off, y siempre que haya subtitulado o esté el cuadrito del intérprete de señas. Si, soy sordo. (SORDO, no sordomudo)

En el cole o en la calle me pongo a escuchar a mis amigos, Facebook mediante, o a hablar con ellos por teléfono, Whatsapp mediante o skype,… El smartphone es mi salvación.

También me preocupa la economía y a dónde va a parar nuestro país. Me preocupa el futuro de mis hijos y de mi descendencia. En la vorágine de las manos en movimiento esos temas están siempre presentes.

Soy yo la que me tengo que esforzar el doble en la vida cotidiana. Nada me lo impide. ¿Mi sordera? Menos.

No escucho el sonido del viento, de las aves, de la lluvia, ni las melodías de Mozart ni de AC/DC, pero lo que mis oídos no pueden apreciar, lo hacen mis ojos. Éstos son mi bien mas preciado, son la ventana de mi alma.

Y mis manos son mi puente hacia el mundo, las utilizo para hablar, para escribir, para hacerme entender y dar a conocer mi pensamiento, que en el fondo no es tan distinto al de ustedes. Somos iguales, sólo que lamento mucho no poder escuchar pero tengo una vida normal y a la vez diferente.

No hablo como ustedes pero no por eso soy idiota. Me puedo equivocar, errar es humano, pero si me equivoque porque no entendí y si no entendí porque no se esforzaron en explicar bien o porque no supieron explicarme, no me hace estúpido.

Puedo hablar. Algunos, sobre todo los que tienen empatía, benditos sean, me entenderán. Otros…no… Si, a veces es dificultoso, de la misma manera que un chino quiere hablar con un español. Si, soy sordo! (SORDO, no sordomudo)

Hablo, a mi manera. Escucho, a mi manera. Pero hago exactamente lo mismo que ustedes: Estudio, trabajo, me informo, viajo, salgo, manejo, bailo, hago deporte y mucho mas… En fin, tengo vida y la vivo como ustedes!!! GRACIAS!!!

Gracias Rocío. Feliz dia!

Día Nacional de las Personas Sordas: una fecha para concientizar: Todos los 19 de septiembre la Argentina conmemora el Día Nacional de las Personas Sordas, en recuerdo de la sanción de Ley 1.666 de creación del primer Instituto Educativo Nacional para Sordomudos en 1885. En esa fecha, organizaciones y referentes de la comunidad sorda aprovechan para difundir y concientizar acerca del respeto por las personas sordas y la necesidad de ejercer de manera plena sus derechos.

Durante siglos, los paradigmas científicos y filosóficos en torno a los sordomudos los consideraban personas “anormales”, que en muchos casos debían ser internados en neuropsiquiátricos o aislados de la sociedad en contextos de encierro. Cuando se comenzó a pensar en una educación especial, la metodología que predominó estaba enfocada en la oralidad, y se restringía e incluso se prohibía la comunicación a través de señas.

Esta corriente de pensamiento venía de Italia y fue la base para la creación del novedoso Instituto, propuesto por el médico y legislador Antonio Terry, quien tenía tres hijos sordos.

Sancionada la ley, la escuela comenzó a funcionar sólo para varones. En 1897 se creó una sección para niñas. Esa separación física influyó en el proceso de desarrollo del que terminó siendo la Lengua de Señas Argentina (LSA), modalidad que los alumnos practicaban a escondidas en recreos o de noche, porque estaba prohibida.

El crecimiento de la lengua también estuvo ligado a una estructura de internados para sordos localizados sólo en Buenos Aires, por lo que muchos estudiantes llegaban desde el interior del país y se comunicaban con el resto de sus compañeros a través de señas.

Con el tiempo, la lengua de señas se expandió tanto que los mismos egresados de estas escuelas crearon organizaciones para sordos en las cuales se practicaba la libertad comunicativa, contribuyendo a la supervivencia de la lengua, que se mantiene hasta el presente.

 

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