Francisco Ljubetic, ex fiscal chileno: “Los mapuches se transformaron en una guerrilla rural que desafía al Estado”

En una entrevista con Infobae, el ex funcionario judicial revela datos desconocidos de los grupos violentos que realizaron ataques en el Sur de Argentina y Chile. Los contactos con la guerrilla de las FARC colombianas. Las armas traficadas desde nuestro país. La inacción de los gobiernos ante el avance de la espiral delictiva

“No se deben calificar estos sucesos como hechos aislados, únicos, que van a terminar mágicamente porque eso es una mirada infantilNuestro adversario es de temer”. El que habla sobre la violencia mapuche en la Argentina y Chile es Francisco Ljubetic. Lo hace desde la experiencia y la autoridad que acumuló en sus ocho años al frente de la Fiscalía Regional de la Araucanía, entre 2005 y 2013. En ese lapso investigó los ataques realizados por los grupos armados que azotan a la zona sur de su país, pero también a nuestra Patagonia.

A lo largo de una profunda entrevista con Infobae, el actual Vicedecano de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Chile, en Temuco, reveló que a los encapuchados detenidos después de haber cometido “actos terroristas”, se le encontraron armas de fuego traficadas desde la Argentina. “El gobierno argentino está en un problema, como lo ha estado el nuestro. Éste no es un problema de un gobierno, este es un problema de Estado”, aclara. Además explicó la forma en que mapuches chilenos viajaron a Colombia, para entrenarse en los campos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC): “Desde hace unos siete años se trasformaron en una guerrilla rural, en una milicia privada que desafía al Estado, a las fuerzas policiales. Se sienten impunes para la comisión de todos estos hechos”.

—Doctor, por su experiencia como ex fiscal Regional de La Araucanía, a los actos de violencia realizados por grupos mapuches en la Patagonia Argentina y en Chile ¿se los puede calificar como actos terroristas?

—En una docena de juicios que se realizaron desde el año 2002 se los han calificado y juzgado como terroristas, al amparo de nuestra legislación especial que es la Ley 18.314 y que no difiere mucho del Código Penal argentino que también establece esta posibilidad: sancionar a quienes conforman una asociación ilícita y que a través de la comisión de delitos lo que buscan es aterrorizar a la población o eventualmente obtener u obligar a las autoridades políticas, administrativas, a realizar determinadas actuaciones o concesiones desde el punto de vista político/social. La dificultad que nosotros hemos tenido es por la redacción de la normativa, en particular de los delitos específicos de terrorismo. Esto trajo consigo algunas absoluciones desde el punto de vista de la participación, no así de la calificación.

—Terrorismo es una calificación muy fuerte.

—Existieron hechos que han sido calificados como actos terroristas según la ley nacional. Yo también separo si existe o no terrorismo en la zona. Es una discusión que aquí se dio desde el punto de vista político y también de muchas instituciones vinculadas al quehacer indígena que pretenden evitar que se hable o que se empleen estos vocablos, estos conceptos, de “terrorismo, acto terrorista”. Ellos señalan que los hechos jamás van a poder configurar como actos terroristas porque tienen la premisa de que se cometen en una reivindicación que ellos consideran legítima. Por lo tanto cualquier hecho, incluidos los que se realizan para causar temor a la población, no tendrían el carácter de terrorista porque están amparados o gozarían de esta pretendida reivindicación. Esto es muy distante de la realidad jurídica porque los hechos son o no son delito, y por lo tanto si lo son es posible esclarecerlos y calificarlos de esa manera. No puede haber una doble opinión sobre el particular.

Francisco Ljubetic: “Los mapuches se transformaron en una guerrilla rural que desafía al Estado”Francisco Ljubetic: “Los mapuches se transformaron en una guerrilla rural que desafía al Estado”

—En Chile y la Argentina los hechos son muy similares. Incendios de camiones, bombas molotov en casas, quema de predios, de clubes. La espiral de violencia que se observa es la descripta en los libros colombianos que hablan las guerrillas de las FARC.

—La realidad colombiana se podría asemejar, en parte, a lo que nosotros estamos viviendo, pero claramente la situación ocurrida hace 40 años en Colombia llegó a niveles que afortunadamente todavía no se presentan aquí. Sin embargo, hay un camino muy similar. En Chile esta espiral de violencia comenzó hace 24 años, en Argentina hace unos 10, 12 o 15 años. En Chile partió con un hecho de violencia que fue un atentado en el año 1997. Partió por manifestaciones de fuerza, de violencia, y que están principalmente determinadas por la quema de predios forestales. A inicios del 2000 esa era la forma que se empleaba. Dos años después los responsables terminaron enjuiciados como miembros de una asociación terrorista. Los conflictos dejaron de presentarse.

— ¿Y eso por qué ocurrió?

— Por varias razones, pero una de ellas porque los liderazgos fueron llevados a la justicia. Allí quedaba claro el rédito económico. Quemaban los predios y quedaban vacíos, sin madera para comerciar. Razón por la cual mutó el conflicto, ya no se quemaban los predios forestales que además tenían importantes seguros para las empresas que no sufrían merma económica por esa razón. Entonces comenzaron los ataques a vehículos, ya sea en caminos secundarios o principales, para luego atacar a personas que ellos asocian con los colonos, los terratenientes… para ellos son los usurpadores de sus tierras. Queman sus viviendas y con el paso del tiempo aumentan la violencia. Incendian casas de personas comunes con el propósito del desplazamiento forzado, en otras palabras, los obligan a huir, escapar, abandonar sus propiedades. A través de esta vía logran que el Estado les entregue más fácil los suelos porque ya no hay gente. En Chile, desde hace varios años vemos una violencia inusitada que no respeta, no solamente la propiedad, el patrimonio, sino que también a las personas. La cantidad de fallecidas en los últimos dos, tres años, es realmente significativa. El dolor es recíproco. Han muerto personas de un lado y del otro del conflicto. Fallecieron víctimas inocentes, policías. El uso de armamento de gran calibre es el pan de cada día. Hoy la violencia es a través de las armas. De armas cada vez más poderosas, entre ellas fusiles, rifles, aparte de las típicas escopetas o armas de puño. Desde hace unos siete años se trasformó en una guerrilla rural, en una milicia privada que desafía al Estado, a las fuerzas policiales. Se sienten impunes para la comisión de todos estos hechos.

 

 

Fuente: Infobae

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