Bendito chocolate «fue la comunicación entre las familias que no se podían ver en pandemia»

Si hay que rescatar lo bueno de los emprendedores de Iguazú fue la labor de Rebeca y su hijo Simón. Los "chocomensajes" que llegaban de sorpresa a las casas, enviados por sus familiares desde lejos, le pusieron la dulzura que faltaba en épocas en que todo era triste e incierto. "Todo va a estar bien", fue así que Bendito Chocolate se metió en la vida de muchos iguazuenses.

Iguazú (LaVozDeCataratas)  Sin duda 2020 será recordado como el año de la pandemia de COVID-19.  La crisis sanitaria y sus consecuencias económicas obligaron  a tomar distintas medidas con la  paralización de la actividad económica y social. La crisis económica  que afectó fuertemente Iguazú, fue la oportunidad para otros.

Habíamos pactado la entrevista a las 6 de la mañana, claro desconociendo como funciona la fábrica y con tanto calor en Iguazú no sabíamos que iba a resultar del encuentro. Alla en la costa del río  Paraná la casita de chocolate se veía con su techo cargado de nieve  reflejando Paraguay..

Rebeca Penayo con toda la paciencia del mundo ubicaba sus chocolates mientras Simón, su hijo  y su esposo Adrián Acosta ayudaban.  Charlábamos y reíamos porque si hay algo que hace el chocolate es ponernos alegres. «La pandemia fue una oportunidad de encontrar el lugar  y el tiempo en familia. Estábamos entre 9 y 11 horas  fuera de casa,  ya ni nos veíamos, y trabajar juntos fue un desafío «contó a LaVozDeCataratas.  Simón recalca que le invaden la casa con chocolates, por los días de producción alta

La primera vez que tocaron el chocolate fue hace 5 años, haciendo huevos de pascua, jamás imaginaron que serian una marca a la hora de regalar. «Solo hacíamos huevos de pascua. Hicimos curso con un chocolatier de La Plata, de curiosa nomás, pero fue ahí que aprendí muchas técnicas y era para generar un extra», dijo Rebeca, mientras interrumpe su marido Adrián,  «nos quedamos después sin empleo y teníamos que hacer algo y ahí surgió el chocolate».

Los detalles: Él cuida el detalle, si sale mal lo hace de nuevo, es muy meticuloso, arma las letras y Rebeca  packaging . «aprendimos por youtube, imagínate en pandemia algo teníamos que hacer, y nos pasamos viendo y haciendo cursos. Justo comenzó la pandemia y con ella pascua, fue ahí que iniciamos la fabricación de bombones que son nuestra especialidad»

Cada ocasión merece un mensaje especial y fue así que surgió el juego de pascua con conejos y huevos, corazones para los enamorados, rosas para mamá creando una estética única de la marca. El «chocomensaje»: «Fue muy bueno, era  la comunicación entre la gente que no se podía visitar en pandemia. Entonces desde otras ciudades mandaban mensajes de chocolates a sus familiares en Iguazú. La frase «todo va a estar bien» se vendió mucho y así nos hicimos conocer» cuenta Rebeca.

Bendito Chocolate se destaca por ser un producto personalizado: «hacemos regalos empresariales, para niños, para adultos, enamorados, cada uno con una estética diferente. Vemos las fotos de hace un año y nos damos cuenta lo mucho que crecimos, pero siempre hay algo para mejorar»

«Somos muy críticos, mejoramos el brillo» cuenta Adrián,   que tiene mucho que ver con el material que se usa, como el molde por ejemplo. Si usamos policarbonato dará mejor brillo que el acetato. Trabajar con la curva de subir y bajar la temperatura en mesa de mármol hace que el producto tenga una terminación mas delicada» el se encarga de los detalles del producto.

Bendito Chocolate se encuentra dentro de programa nacional Empleo Independiente para obtener fondos y ya recibieron herramientas para trabajar: «una mesa de mármol, una cascada para eventos en la que elaboraremos fundue, heladera», que harán de su casa una autentica fabrica de chocolate.

El ambiente climatizado entre 20 y 24 grados y con una heladera especial, hacen que el chocolate no pierda su sabor original ni su brillo. «la heladera es exclusiva, para que no  absorba la  humedad al tener una temperatura tan alta es difícil en la zona, pero no es imposible, el único inconveniente es el traslado del producto de un lugar a otro.

Aceptación de la gente: Todos pueden comer un buen chocolate, ya que fabrican sin azúcar, apto para celiacos, con frutos secos, pasta de maní natural,  chocolate semi amargo, para diabéticos. Además de barras sin azúcar, con semillas, estos son muy energéticos. «Funciona el emprendimiento,  la gente compra» dice Rebeca a lo que Simón agrega «aceptamos mercado pago y tarjeta. También Yacaré .» entre risas…

«Estamos muy agradecidos con Iguazú y su gente. por la aceptación y por el cariño»: Rebeca, Adrián y su hijo Simón

 

 

 

 

 

 

 

 

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