Cómo es el ensayo clínico de la vacuna china CanSino en la Argentina

Un periodista de Télam es uno de los 1.400 voluntarios para el estudio de la Fase 3 de la vacuna del Beijing Institute of Biotechnology, de China, que en nuestro país está a cargo de Huésped. "En un par de semanas vamos a empezar a tener información de cuán efectiva es", asegura el doctor Omar Sued, director científico de la Fundación.

Iguazú (LaVozDeCataratas) El disparador, en mi caso, fue una noticia publicada por Télam dos meses atrás, el 14 de diciembre:

“La Fundación Huésped anunció el inicio de un nuevo estudio de Fase 3 de una vacuna desarrollada por el Beijing Institute of Biotechnology, CanSino Biologics Inc, de China, contra el SARS-CoV-2 que será llevado adelante en 11 centros de salud en el Área Metropolitana de Buenos Aires y Mar del Plata”.

Además, en esa nota el infectólogo y director científico de la Fundación, Pedro Cahn, aseguraba en aquella entrevista que la vacuna de CanSino Bio “es un sistema similar a la de AstraZeneca, a la de Gameleya (Sputnik V) y a la vacuna de Janssen que también están montadas sobre adenovirus”; que el estudio en la Argentina alcanzaría unos 8.000 voluntarios; que paralelamente se desarrollan otros similares en Chile, México, Rusia y Arabia Saudita, sumando un total de 30 o 40 mil voluntarios; que en los estudios de Fase 1 y 2 de la vacuna en China participaron 616 personas, sin que se registraran efectos adversos serios, y que, en definitiva, sumarse a un estudio de este tipo significa aportar un pequeño granito de arena para intentar poner fin a esta pandemia que ya lleva más de un año, y no ser meramente un espectador del esfuerzo de mujeres y hombres del sistema de salud y de la ciencia.

De inmediato y tras llenar un formulario, me ofrecí a través de un mail a la Fundación Huésped como voluntario para el “Ensayo global de fase tres de la vacuna recombinante contra el nuevo coronavirus. (vector de adenovirus tipo 5)”, el nombre oficial del estudio.

Una semana más tarde, vía telefónica, fui entrevistado por un profesional de Previvax -el centro de vacunación designado en la ciudad de Buenos Aires-, con lo cual oficialmente ya era uno de los 1.400 voluntarios porteños.

 

A la espera de ser llamado para iniciar el estudio, seguí reuniendo información antes de recibir el “pinchazo”.

Los elegidos son “personas mayores de 18 años, que por su historia clínica y examen físico tengan un buen estado de salud”.

La vacuna, explica la Fundación, utiliza un enfoque de vector viral que toma un virus vinculado al resfrío común (adenovirus) al que se le agrega genéticamente una proteína propia del COVID-19 para poder ser reconocido por el sistema inmunológico y, así, generar inmunidad. Es decir que no incluye al virus real del SARS-CoV-2. Por este motivo, no es posible que una persona pueda infectarse de COVID-19 por la vacuna de este estudio, detalle que, obviamente, me aportó tranquilidad.

En cuanto a las características de la vacuna de CanSino Bio, es de una dosis y se conserva a temperatura de entre 2 y 8 grados -es decir, en una heladera común-. Por otra parte, es un estudio aleatorizado (si recibo la vacuna o el placebo dependerá del azar), de doble enmascaramiento (ni el voluntario ni el equipo investigador saben si recibió la vacuna o el placebo), controlado con placebo (una sustancia inerte), en grupos paralelos para evaluar la inmunogenicidad (la capacidad de activar el sistema inmune) y la seguridad de una vacuna con vector viral.

 

 

 

Fuente: Telam

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