Una mujer de unos 60 años conoció por Instagram a un hombre que decía ser un ingeniero estadounidense trabajando en una plataforma petrolera frente a Escocia. En apenas tres meses transfirió alrededor de US$83.000, tomó un crédito y llegó a comprometer su auto y cuatro departamentos. La investigación del Juzgado de Instrucción N.º 3 de Iguazú detectó que la cuenta de correo utilizada por el supuesto enamorado figuraba asociada a Nigeria. El hombre todavía no fue identificado y, dos años después, el engaño volvió a aparecer con un supuesto abogado británico.