En el Día del Olero Misionero, la historia de una olería de las 2000 Hectáreas expone la realidad de un oficio tradicional que dejó de ser rentable: la caída de la demanda, el aumento de los costos fijos y la mano de obra obligaron a frenar una producción que alcanzó hasta 30 mil ladrillos por mes de manera artesanal. De las más de 20 olerías que logró tener Iguazú ya ninguna se encuentra activa.