Delivery: Un servicio que llegó para quedarse

Iguazú, una ciudad que depende en un 90% del turismo, fue una de las más afectadas a nivel económico en el 2020 debido a que la actividad fue totalmente frenada. Muchos de los trabajadores debieron reinventarse y uno de los rubros que vivió una multiplicación exponencial de ofertas fue el delivery.

Iguazú (LaVozDeCataratas) Dentro de pocas semanas se cumplirá un año del momento en el que nuestro país decretó la cuarentena para intentar frenar el avance del coronavirus. Desde ese momento la vida de miles de personas ha cambiado y lo que se pensaba que duraría quince días, terminó convirtiéndose en meses y meses.

Una de los cambios introducidos por la “nueva normalidad” fueron los hábitos de consumo. Los comerciantes debieron reinventarse para seguir subsistiendo y muchos trabajadores que quedaron sin empleo, emprendieron otros caminos para poder obtener ingresos para su familia. Uno de los servicios que más demanda tuvo fue el de “delivery” o entrega a domicilio. A pesar de que muchos comercios lo implementaron “porque no les quedaba otra opción” al ser un servicio que ofrece que ofrece comodidad llegó para quedarse y aunque hoy las restricciones están flexibilizadas, la demanda se ha mantenido y es aprovechada en todos los rubros.

Iguazú, una ciudad que depende en un 90% del turismo, fue una de las más afectadas a nivel económico en el 2020 debido a que la actividad fue totalmente frenada. Muchos de los trabajadores debieron reinventarse y uno de los rubros que vivió una multiplicación exponencial de ofertas fue el delivery de comidas. Sin embargo no fue el único, también fue el momento en que otros emprendimientos vieron la luz como por ejemplo “Minicostos” una propuesta innovadora en la ciudad que ofrece todos los artículos de supermercado a domicilio. Los pedidos  se hacen a través de su página web y se puede elegir entre una gran variedad de productos.

Según narró Isaura, una de sus propietarias, Minicostos arrancó en el mes de junio, en pleno confinamiento. Sus propietarios se dedican al rubro turístico y viendo en ese momento “que no podíamos generar ingresos para nuestra familia, fue una herramienta y una ayuda” relató Isaura. Según su testimonio el emprendimiento nació “Viendo un poco la necesidad de Iguazú, de poder contar con un servicio esencial, principalmente para la gente mayor, la gente de riesgo, que normalmente iba al súper a comprar y se vio una situación complicada al no poder salir.”

Hoy en día a pesar de que la situación ha cambiado un poco y hay más permisos para circular, siguen brindando el servicio, ya que se han hecho una cartera importante de clientes que los sigue eligiendo.

“Fundamentalmente la idea es sumar un servicio a la comunidad. Uno quiere al lugar donde nació, uno quiere que su pueblo progrese porque sabemos que si tu pueblo progresa vos también. Por eso brindar un servicio más a la ciudad y también al turista, que por ahí llega cansado de una excursión y no quiere salir a comprar, y que sume calidad al pueblo, es la intención y la visión de nuestro negocio.” Apuntaló la emprendedora.

Dentro del rubro de comestible, otro emprendedor que apostó a este servicio fue Brian Kalinoski, en este caso, puso un delivery de bebidas, donde encontró un nicho de mercado sin explotar, que luego fue duplicado por otros emprendedores.

Si bien arrancó su negocio solo, desde su casa, hoy tiene cuatro empleados y también un local. Ofrece envíos a domicilio de bebidas de todo tipo y trabaja durante todo el día. Sobre que visión tiene de su emprendimiento destacó que “Uno tiene que tratar de ser jefe, no empleado. Para eso se debe ser contante, no abandonar. Yo hace un año que estoy con esto y todavía sigo invirtiendo para poder disfrutar más adelante”.

Otro sector comercial que experimentó un aumento en la oferta fue el de indumentaria acompañada por la oferta de envíos a domicilio. Los dueños de locales de ropa, debieron adaptarse y ofrecer también el servicio para poder generar ingresos. Este fue el caso de Karla y Mauricio quienes tenían un local de ropa interior y sexshop.

“En marzo cumplimos 9 años con este emprendimiento, teníamos el local y con todo esto de la pandemia tuvimos que mutar a la venta online y delivery por suerte nuestra clientela de años se re acomodo a estos tiempos” comentaron a LaVozDeCataratas. Esta mutación significó para ellos un gran cambio pero beneficioso ya que: “nos dimos cuenta que Iguazú es súper grande y que hemos llegado a muchísimos clientes que quizás al estar en un lugar físico con horarios muchos no llegaban a ir por tiempos, trabajo, distancia, etc.” Explicaron. Si bien, ya cuentan con atención al público, no piensan dejar de ofrecer el servicio de delivery debido a que como afirmaron se puede llegar a más personas.

Redes sociales de la mano:

Una característica de este auge es que viene acompañado del uso de redes sociales y herramientas tecnológicas como la página web en el caso de Minicostos, WhatsApp en el caso del delivery de bebidas e Instagram en el caso de la casa de lencería. “Trabajamos a full con las redes sociales y la venta más asesorada a cada cliente. El trabajar con las redes permite la llegada a un gran público” manifestó Karla de Noname.

Las redes son una gran aliada para todo tipo de servicios y en este caso no se quedan atrás, como tampoco el servicio “puerta a puerta” ya que es una apuesta que cada vez más demuestra que llegó para quedarse.

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