Mes Rosa: La historia de Andrea, una luchadora que presenta batalla todos los días

 Andrea Centurión madre de dos hijos adolescentes, esposa y profesora de Educación Física. Su vida cambio en el año 2019 cuando le diagnosticaron cáncer de mama. A partir de ese momento atravesó momentos de dolor, pero salió adelante y hoy comparte su historia para acompañar a otras mujeres que sienten lo mismo.

Iguazú (LaVozDeCataratas) «Mi proceso comenzó en el mes de agosto del 2019, comencé a hacer un control general en Posadas y en uno de los chequeos, la doctora me pide una punción porque había observado algo que no le gustaba» comenzó con su relato a LaVozDeCataratas.

Días después se sometió a ese tratamiento médico y en 15 días retiró los resultados, sin abrir el sobre llevó los estudios a la doctora «cuando le paso el sobre de la Doctora Méndez, ella me mira a los ojos y me dice que mis estudios no estaban bien y que estaba atravesando un cáncer de mama. En ese momento se me vino el mundo abajo, no sabía que hacer, me empecé a preguntar porqué pasó y qué tenía que hacer» explicó.

«Llamé un amigo porque no quise llamar a mi familia porque no sabía como contarle esto. Volví a la casa de mi mamá y no le conté lo que estaba pasando a nadie» comentó sobre ese difícil momento.

Luego de ese episodio, fue a un mastólogo, quien ordenó una cirugía, que se realizó en octubre  de ese año, y debió quedarse a vivir en Posadas durante dos meses debido a la recuperación que requiere una intervención de ese tipo «tenía que hacer rehabilitación, que implicaba hacerme kinesiología y drenaje linfático y todo lo que lleva el posoperatorio» afirmó.

También debía esperar los resultados de esa primera cirugía para saber si el cáncer había cedido o continuaba en su cuerpo: «Al llevar los resultados, y se me volvió a caer el mundo porque me dijo que no funcionó que los márgenes de la cirugía no fueron exactos y que se debía programar otra cirugía» lamentó.

Fue allí que le hicieron una mastectomía que consiste en la extracción del tejido mamario de la mama derecha «en ese momento, me vine un poco abajo en la parte anímica más que nada, tuve que aprender a querer a mi cuerpo con cicatrices. Lo más importante fue que yo busqué ayuda, contención que fue lo más importante en este caminar. La contención médica y la familiar, psicológica también porque a veces uno decae mucho» resaltó.

Consultada sobre la reacción de su familia, afirmó que: «mis hijos eran adolescentes y una parte difícil fue enfrentar y decirles a ellos lo que me estaba pasando, porque uno siente que está fallando como madre, pero después uno toma la fortaleza por ellos para seguir adelante, primero por uno mismo, pero también lograr que ellos nos acompañen y nos entiendan. Por eso siempre rescato la importancia de acompañar, de escuchar porque hay veces que uno se siente muy triste, muy mal pero nada de eso impide que uno busque los medios para estar bien» aseguró.

«Esa segunda cirugía fue muy buena, me sacaron también el ganglio centinela, por protocolo y dio resultado. También conseguí una kinesióloga acá en Iguazú para tratar la parte de rehabilitación y estar con mi familia en Iguazú» que fue una buena noticia para Andrea

Actualmente sigue bajo tratamiento durante 5 años, cada tres meses debe viajar a Posadas para hacer un chequeo, también toma un medicamento oral, que reemplaza a la quimioterapia.

Grupo de Contención:

Esta experiencia hizo que Andrea forme un grupo de contención junto a otras mujeres que atraviesan la misma situación «en este grupo, nos encontramos a charlar, nos contenemos y compartimos las cosas que nos pasan. La idea es acompañar a la otra persona a superar cada día lo que le pasa» manifestó.

La Fe fue una herramienta fundamental a la hora de tener esperanza y por eso el grupo se llama Dios está en control «confiamos en Dios y el nos ayuda a mantenernos firmes en la fe, eso fue lo que me ayudó a salir adelante, al igual que el amor de mi familia»

Recordó la importancia de los controles «Fue justamente en un control periódico donde me detectaron a tiempo esta patología, por eso es re importante. Lo mío fue a tiempo y pude llevar el tratamiento de la mejor manera que tuve a pesar de las cirugías invasivas. Pero nada supera la felicidad de estar vivo y poder estar bien» finalizó.

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