Dora Scarlata: la mujer que hace flamear la bandera argentina en Cataratas

Dora es la responsable que flamee la bandera Argentina en el Parque Nacional Iguazú. Se izó la por primera vez un 20 de junio de 1990. Hoy con 83 años continua viajando con una bandera para que flamee en el área y muestre a todos que las Cataratas son argentinas. Este año, la emoción es doble ya volvió luego de estar dos años encerrada a causa del coronavirus por sus avanzados 83 años. Además de entregar la bandera, se quedará en Iguazú hasta el 12 de noviembre visitando a las Comunidades Mbya, familiares y amigos.

Iguazú (LaVozDeCataratas) Dora Scarlata, tiene 83 años, fue peluquera y también voluntaria de la cruz en la Guerra de Malvinas. En Iguazú se la conoce por sus banderas en las Cataratas. A través del voluntariado en la Cruz Roja, viajó a varias provincias del norte «La filial de Mar del Plata tenía el propósito de ayudar a escuelas rurales de frontera y de pueblos originarios. Entonces dediqué mis vacaciones de trabajo rentado a traer ayuda a los lugares donde Gendarmería solicitaba» comentó a LaVozDeCataratas.

Fue así que conoció Misiones, y también Iguazú porque «amaba las cataratas y venía a visitarlas todos los años porque para mi es alguien físico, es como visitar a mi familia» aseguró.

En uno de sus viajes, notó que siempre había discusiones con los guías brasileros y paraguayos, quienes afirmaban que las Cataratas eran territorio de esos países, no argentinas «le pregunté a un guardaparque, porque yo tenía que discutir con todos ellos, porque nuestro símbolo patrio no estaba en ningún lado, ni en la entrada, ni en la pasarela entonces era fácil confundir a los turistas teniendo en cuenta que vivimos en la frontera. Eso a mi me molestaba porque es mi tierra y quería que se supiera» subrayó.

El guardaparque, Juan José Cómica, le comentó que no había presupuesto para la bandera y por eso no estaba «me dolió, me dolió muchísimo. Pero me dijo que como ciudadana yo podía hacerlo» manifestó.

En ese momento tomó la decisión de cambiar esa realidad, sin pensar en él cómo, por ello acudió a la Oficina de Parques y escribió en el parte diario que «quería poner lo que se llama y llamará por siempre, una bandera en Cataratas» relató emocionada.

A los 15 días, ya en su casa, recibió la noticia de Parques Nacionales donde: «Me daban permiso de poner la bandera, pero también tenía que poner el mástil, todo un detalle. Me desorienté, no sabía qué hacer. Consulté con un ingeniero que me dio una dirección de una fábrica de tubos y perfiles en Avellaneda. La fábrica era del Señor Vittone, con quien me comuniqué y comenzaron el trabajo».

El mástil tenía 17 metros de altura y pesaba 650 kilos de acero, estaba dividido en tres partes. Cuando le pasaron el presupuesto, que rondaba los 10 mil dólares, en ese momento, comenzó una campaña para reunir el dinero.

«Yo tenía la idea de izar esa bandera el 20 de junio en Cataratas, entonces hice un festival en el Auditorio de Mar del Plata, puse la primera Bandera que tenía como telón y vinieron todos los artistas de Mar del Plata a cantarle a la bandera» El festival fue un éxito, se logró recaudar todo el dinero. Sin embargo, SADAIC y AADI-CAPIF, la obligaron a entregar el 53% de lo obtenido.  «Hice peñas, reuniones y salí a buscar lo que me faltaba. Era un 15 de mayo de 1990 y llamé al ingeniero Vittone y le mandé lo que tenía, diciéndole que el 20 de junio el mástil tenía que estar en Iguazú, porque me había prometido que El Parque Nacional no iba a pasar más un Día de la Bandera, sin la enseña patria».

Una vez finalizado el mástil, surgió otro inconveniente: el traslado de semejante estructura hasta Iguazú recorriendo más de 1900 kilómetros. «Yo ya no tenía más plata para eso. Un día me llama Vittone y me dice que le salió un envío de estructuras a Iguazú y que podía traer el mástil, se me abrió el cielo en ese momento. Como no tenía para pagar el traslado le prometí que con el aguinaldo de mitad de año le iba a pagar» afirmó.

La historia del mástil:

La fábrica encargada de hacer el mástil fue Techint, que produce tubos y perfiles para todo el país. Según el relato de Dora, cuando el ingeniero recibió el pedido, la fábrica tuvo que rectificar toda la maquinaria para poder hacerlo, para ello debieron parar toda la producción de la fábrica y dedicarse 24 horas a la fabricación exclusiva del artefacto. «La historia la conozco porque el ingeniero me envió una carta poco antes de que muera el dueño, Agostino Rocca». Esta empresa también construyó mástiles para enseñas patrias de otros Parques Nacionales como el Perito Moreno.

Dificultades para la instalación:

«Cuando ese mástil llegó a Puerto Canoas, no había máquina que lo pudiera bajar. Lo bajamos a pulmón entre varias personas. Cuando llegué los guardaparques estaban en huelga reclamando las pésimas condiciones laborales que hasta hoy día tienen, teniendo en cuenta la inmensa tarea que realizan. Ellos colgaron sus uniformes y vinieron como ciudadanos a ayudarnos»

Levantarlo e izarlo fue otra historia «Se trabajó durante un día, pero no logramos izar la bandera. No había grúa, no había pala mecánica. Solo un tractor se animó a alzarlo, pero como su brazo tenía 14 metros y el mástil 17, casi se le vino encima y perdió el control. Un sin fin de cosas que pasaron y aunque no pudimos concretarlo, no nos sentimos frustrados porque nos dimos cuenta que había un montón de cosas para hacer y lo que hubo que hacer lo hicimos».

A pesar de ello, se izó la bandera argentina por primera vez un 20 de junio de 1990 con un mástil de campaña y a capella los presentes entonaron el Himno Nacional. «En esa ceremonia conocí a un señor que tiene un conjunto gaucho y el vino vestido de gaucho, lo que me emocionó mucho. También conocí a Luis Rolón, quien luego me llevó a recorrer las comunidades y me enseñó a amar a los guaraníes» Después de ese episodio, se cambió de lugar la instalación frente al acceso de la Garganta del Diablo (lugar que más adelante también sufrió un cambio) y se inauguró un 6 de noviembre de 1990. Desde ese momento, todos los años, Dora vuelve a Iguazú trayendo una bandera para las Cataratas. «Es un homenaje a los trabajadores del Parque por la inmensa tarea que tienen» afirmó.

«La historia debe contarse y debe continuar. Agradezco que yo tuve la bendición de poder lograr todo lo que me propuse. Hay gente que no lo puede hacer. Por eso esa historia la tengo muy guardada y muy sentida, porque se trata de amor por la bandera y nada más. No tenemos otro lugar, las cosas son fáciles o difíciles pero esta es nuestra patria, nuestro suelo, esta es nuestra herencia y la que le vamos a dejar a nuestros hijos, el ser argentinos» finalizó.

Este año, la emisión es doble ya que Dora volvió luego de estar dos años encerrada a causa del coronavirus por sus avanzados 83 años. Además de entregar la bandera, se quedará en Iguazú hasta el 12 de noviembre visitando a las Comunidades Mbya, familiares y amigos.

Pan de la abuela

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