ANÁLISIS | Biden aumenta la presión mientras Putin estudia la invasión de Ucrania

El presidente Joe Biden está dando una señal de una postura occidental más rígida en el enfrentamiento con Rusia, apilando la presión diseñada para disuadir a Vladimir Putin de invadir Ucrania en una estrategia que, sin embargo, corre el riesgo de acelerar un peligroso ciclo de escalada.

El giro de la Casa Blanca se produce en un momento en que Biden está sometido a una fuerte presión por parte de los republicanos para que muestre más fuerza en la confrontación, y se produce después de una semana en la que fue muy criticado por unos comentarios que se retractaron precipitadamente y que respondieron a las esperanzas del líder ruso de dividir a la OTAN.
Varios republicanos acusaron al presidente de mostrar debilidad y apaciguar a Putin en sus apariciones en programas de entrevistas este domingo. El exsecretario de Estado Mike Pompeo dio un tono chocante al describir al hombre fuerte del Kremlin como un «estadista con mucho talento» que sabía cómo utilizar el poder.

Las críticas del Partido Republicano a Biden ignoraron la tolerancia del partido a la deferencia cobarde del expresidente Donald Trump hacia el líder ruso y algunas se percibieron como un intento de utilizar una crisis de seguridad nacional para dañar políticamente a Biden antes de las elecciones de mitad de período en 2022 y las elecciones presidenciales de 2024.

Una serie de movimientos, comentarios y señales de Washington y Europa durante el fin de semana subrayaron el creciente peligro de la situación en un momento en que parece haber poca actividad diplomática significativa para detener su rápido deterioro.

El Departamento de Estado dijo este domingo que autorizaba la salida del personal no esencial y de sus familiares de su embajada en Kiev y advirtió que, en caso de invasión rusa, su capacidad para ayudar a los estadounidenses en el país sería limitada. En otro acontecimiento significativo, funcionarios de la administración dijeron que el presidente había discutido opciones que incluyen el despliegue de entre 1.000 y 5.000 soldados, además de aviones y barcos, a los aliados de EE.UU. en los estados bálticos y Europa del Este. Y en el programa «State of the Union» de CNN, el secretario de Estado Antony Blinken advirtió que si una sola unidad rusa entraba en Ucrania «desencadenaría una respuesta rápida, severa y unida» por parte de Estados Unidos y Europa.

Gran Bretaña, por su parte, advirtió que tenía información de que Putin estaba tratando de instalar un líder títere en lugar del presidente ucraniano elegido democráticamente, Volodymyr Zelensky. Y el jefe de la marina alemana se vio obligado a dimitir tras hacer comentarios favorables a Rusia, en un drama que sugiere un esfuerzo por encubrir las profundas divisiones en Occidente sobre cómo tratar a Putin.

Un posible cambio táctico de Estados Unidos: Hasta ahora, EE.UU. se conecentró en esbozar las nefastas consecuencias, en forma de sanciones debilitantes, que, según dice, aislarían efectivamente a Rusia de la economía occidental en caso de una invasión. Pero las últimas decisiones tácticas oscurecieron un ambiente ya premonitorio después de que Biden dijera la semana pasada que creía que la decisión de invadir Ucrania era un dilema exclusivo de Putin. Las conversaciones sobre el despliegue de tropas también se presentaron como un desafío directo al líder ruso, al mismo tiempo que parecen estar diseñadas para proteger el flanco político de Biden en casa.

 

 

Fuente: CNN

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