A Claudia Benítez le rompieron la mandíbula a golpes, apuñalaron el cuello y tiraron al pozo

La secuencia sostiene que las estocadas de muerte fueron con la cabeza cubierta y manos atadas por la espalda con una remera de mangas largas. Dentro del taxi, los registros de cámaras de seguridad detallan visible solo una persona en tránsito por Parma.

La mesa de evidencias y sospechas por cotejar de los investigadores policiales comenzó a ordenarse ayer con los avances dados a partir de los resultados preliminares de la autopsia y los detalles de testimonios recogidos y el análisis de registros de cámaras de seguridad. El esclarecimiento del asesinato a golpes y puñaladas de Claudia Elizabeth Benítez (32) se presenta difuso o lejano aún, pero las líneas o las puntas de ovillos asomaron.

De acuerdo a fuentes consultadas , hay imágenes del Chevrolet Corsa Classic recorriendo Nemesio Parma, el sector puntual es campo Bauer. Donde también se observa que dentro del automóvil había una sola persona, por lo que apuntan a que la víctima ya estaba atada de manos en la espalda y la cabeza cubierta con una remera de mangas largas en el baúl o en el asiento trasero. En ambos sitios, ya inconsciente por los golpes que le rompieron la mandíbula.

La secuencia continúa a las 6.40 cuando un testigo observa el Corsa estacionado sobre calle 52 a pocos metros de la avenida 259, frente a la propiedad abandonada en cuyo pozo de agua fue arrojado el cuerpo.

Las mismas voces conjeturaron que fue arrastrada (tenía el jean roto a la altura de la cadera) hasta la boca de la perforación y allí, desmayada y por detrás, le atravesaron el cuello con dos puntazos de arma blanca, se desangró y murió en pocos segundos por el shock hipovolémico desencadenado.

 

El paso siguiente dado por el homicida fue descartar el vehículo y no fueron pocas las vueltas que dio el taxi por Nemesio Parma, hasta estacionarlo entre basura arrojada a un costado de la avenida Del Té. Allí se inició el fuego y se inició el misterio por el paradero de Claudia Benítez, que fue hallada sin vida 26 horas después dentro del pozo.

El martes al mediodía y ante la ausencia de su esposa, el empleado de una farmacia del microcentro posadeño fue demorado por orden del juez de Instrucción 7, Miguel Mattos. El jueves, luego de que el cotejo de huellas dactilares confirmara la identidad de la víctima fatal, el posadeño de 39 años se convirtió en el principal sospechoso y quedó detenido.

Peritos de la Policía Científica secuestraron el miércoles por la noche en la vivienda de Claudia Benítez en Itaembé Miní, un par de zapatillas del esposo y dos teléfonos celulares de los hijos del matrimonio, una niña de 12 años y un varón de 8.

La primera sospecha que trascendió de las zapatillas fueron manchas presuntas de sangre. Hasta el momento ese rastro no fue positivo. Pero las mismas fuentes consultadas por este Diario remarcaron que una suela estaba quemada y no correspondía el detalle a un roce con un elemento caliente como un caño de escape de motocicleta sino a haber tomado contacto con brasa incandescente, o fuente de calor extremo similar.

Para el próximo lunes, el juez Mattos aguarda los sumarios de los investigadores con informes hasta el momento de la causa. Con estos elementos se baraja que podría citar a indagatoria al detenido bajo la presunción o sospecha de ser autor de “femicidio” u “homicidio agravado por el vínculo”, que prevé pena de prisión perpetua.

Mientras se aguarda a la audiencia, también se intenta establecer si la motocicleta secuestrada por los pesquisas corresponde a la que también fue vista transitar por la escena del asesinato y del descarte del automóvil. Durante las próximas 48 horas se profundizarán las observaciones de las cámaras de seguridad restantes. Ayer el juez y miembros de Policía Científica retornaron al pozo de agua para cotejar estos datos, entre otros, y achicar el margen de hipótesis.

 

 

Fuente: Primera Edición

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