Profundizan excavaciones en Dos de Mayo para intentar hallar restos de Mario Golemba

Escaneos de drones con georradar, herramientas mecánicas para romper paredes y pisos, y peritos introduciéndose en pozos, ampliaron la búsqueda ayer en la seccional Primera y Comisaría de la Mujer.

Continuaron ayer los allanamientos y excavaciones en las dependencias de la Unidad Regional VIII de la Policía provincial en Dos de Mayo ordenados por la Justicia Federal de Posadas que intenta hallar los restos de Mario Fabián Golemba, joven agricultor que fue visto por última vez el 27 de marzo de 2008 cuando regresaba a su casa en Picada Indumar desde Oberá.

La pista policial se mantiene firme catorce años después, pero luego de ser reflotada hace un año por los querellantes en la denuncia por “desaparición forzada” y que derivó en la nueva instrucción de la causa, esta vez bajo investigación de la fiscal federal 2, Silvina Gutiérrez y la jueza federal de Posadas, María Verónica Skanata.

Ayer los equipos de expertos en criminalística, mayoritariamente integrantes de Gendarmería Nacional, acompañaron nuevos movimientos de suelo y rotura de mampostería de una estructura correspondiente a la Comisaría de la Mujer de Dos de Mayo, abrieron pisos de cemento y comenzaron excavar en este espacio pero también en otros puntos que fueron marcados el miércoles en la primera jornada de búsqueda.

Ayer, durante la siesta, tres efectivos de GN descendieron en una de las perforaciones. Poco más de dos metros se introdujeron con la ropa específica para no intoxicar el escenario. Duró dos horas esta pericia y, según fuentes consultadas por PRIMERA EDICIÓN, no fue positiva en cuanto a elementos hallados.

Las labores sin embargo, se iniciaron a las 8 con los movimientos de automóviles colisionados y secuestrados en el predio de poco más de 200 metros de largo por 100 metros de frente, que no sólo contiene a los edificios de las comisarías Primera y de la Mujer, también hay viviendas de madera y ladrillos que son habitadas por policías asignados a esta jurisdicción.

Dos retroexcavadoras, una con ruedas de oruga y cabina y brazos que giran 360 grados, además de las labores directas con palas y picos manuales, permitieron ingresar a una de las construcciones detrás de la Comisaría de la Mujer y allí revisar con mayor profundidad la posibilidad de que sobre algún tipo de pozo se hubiera levantado la estructura. De ser así, se intentará apuntalar la perforación e ingresar con los peritos mencionados.

Las labores fueron supervisadas por funcionarios de la Justicia Federal y por los querellantes, Eliezer Golemba, hermano de Mario y Rafael Pereyra Pigerl, abogado. Desde las 8 y nuevamente hasta las 18 fue la duración de la jornada.

Los vuelos de drones con cámaras que poseen señal satelital y georradar, fueron más reiterados que durante el primer día. Lo que al replicarse en nuevas excavaciones sostiene la intención de que será intensiva la pericia y que no son pocos los puntos a requisar.

MÁQUINAS EN EL PREDIO. Ayer las excavaciones y movimientos de suelo en el fondo de las comisarías de Dos de Mayo fueron intensos por segundo día.

Paseo y curiosidad

Mientras los gendarmes, efectivos de la Policía Federal y Prefectura Naval Argentina, mantienen bajo fuerte vallado las dependencias de la UR-VIII, vecinos de Dos de Mayo convirtieron las proximidades en un punto de paso obligatorio, para aportar un dato que callan hace catorce años pero que aseguran no se atreven a aportarlo a la Justicia por temor a su seguridad. “No, apellido no te puedo decir, pero en 2008 todos vimos los movimientos de suelo y construcciones apresuradas que hicieron en ese lugar. Si tienen que buscar en serio, van a tener que romper hasta la vereda de la comisaría Primera”.

Precisamente en el cruce de la Avenida de los Colonos y calle Santa Fe, centro de la localidad, está emplazada la seccional, a la que le adosaron oficinas de la Comisaría de la Mujer.

En una celda de este lugar, según testigos de identidad reservada, estuvo detenido Mario Golemba y hasta lo habrían escuchado quejarse. Esto sucedió entre la tarde y noche del 27 de marzo de 2008, cuando los padres del trabajador rural esperaban que retorne de una consulta médica, nutricional, que realizó en Oberá.

En los comercios próximos a la comisaría, propietarios y empleados resaltaron algún vínculo con Mario Golemba. “Era amigo de mi hijo, completaron el Bachillerato 7, él acompañaba a su padre a comprar o venía solo, charlaba poco, era introvertido pero jamás se involucró en un problema con la policía”.

Un quinielero y canillita, que también aceptó dialogar con este Diario pero con el acuerdo de no ser identificado, resaltó: “Que perforen todo ese edificio, yo recuerdo muy bien que en marzo de 2008 se apresuraron en remodelar toda la comisaría, tienen que romper la vereda, debajo de la elevación del piso tienen que buscar”.

La comisaría se convirtió en el foco de tensión y atención para el pueblo de ocho mil habitantes.

 

La familia de Mario Golemba ya no habita su casa en Picada Indumar a cuatro kilómetros aproximadamente de la seccional hoy “tomada” por efectivos federales.

Decidieron irse después de la ausencia del joven de 27 años. Hoy Eliezer Golemba y su madre Irma, residen en Resistencia, Chaco.

La causa se investiga como “desaparición forzada”, artículo 142 Ter del Código Penal, delito que no prescribe y prevé pena de prisión perpetua para los culpables.

“Esto es muy fuerte para mí y para toda mi familia. Entré y recorrí pasillos y calabozos donde estuvo detenido Mario, o donde se dice que estuvo. Es un escenario muy fuerte también para enfrentar el que comprende las labores de los peritos en el predio. Debo rescatar que todo lo que se hace nos informan, nos explican, cada paso con detalles”.

Eliezer Golemba, hermano de Mario Fabián Golemba, participa en la búsqueda de rastros en la comisaría de Dos de Mayo. Ayer dialogó con PRIMERA EDICIÓN para ratificar su confianza en la nueva etapa de la investigación en manos de la Justicia Federal y para explicar la labor que se está realizando por pedido de la fiscal Silvina Gutiérrez y la autorización de la jueza María Verónica Skanata.

“Se trabaja de manera muy tranquila, era la intención a cumplir que se acordó durante la reunión previa que mantuvieron con nosotros. Durante tres horas nos explicaron todo lo que se iba a hacer acá y en los otros puntos que resta buscar. Por eso cada pozo que se realiza no nos altera, no nos pone nerviosos o ansiosos, debemos tener cautela y calma, porque se nota el profesionalismo de los peritos”.

“Estoy muy conforme con el paso dado por la Justicia Federal. Es verdad que para nosotros es doloroso hablar de catorce años y medio sin Mario. Pero ahora también somos conscientes que esta causa, esta nueva investigación se inició el año pasado y vemos todo lo que se hizo, a lo que llegamos tan rápido genera una sensación de reparación”.

“El escepticismo de la gente es entendible, pero en menos de un año la Justicia Federal con la colaboración de Gendarmería, por ejemplo, hoy nos muestra muchos logros. Estamos buscando en el campo ahora, es tangible el profesionalismo”.

“Mi madre está fuerte, Irma está preparada para enfrentar todo, perdió un hijo y a su marido por la tristeza de la desaparición de Mario”.

El abogado de la familia Golemba, Rafael Pereyra Pigerl, también remarcó a este Diario la pericia que se realiza: “Estamos reconociendo el lugar, el campo, cada sitio y calabozo, como habitualmente se hacen en los relevamientos para los juicio de lesa humanidad (…) para poder comparar la prueba recabada hasta el momento en el expediente”.

“El trabajo es serio, con los equipos más preparados a nivel nacional, con dos geólogos, un antropólogo, división canes de la Policía Federal para detectar restos humanos”.

Agregó como querellante “que las pruebas surgen ahora, en menos de un año, todo lo anterior fue como se dice habitualmente, cajonear material y pistas (…) No se profundizaron datos clave en la Justicia provincial, se trató de desvirtuar en lugar de avanzar en las sospechas”.

Fuente Primera Edición

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