Tenía 15 años, fue a ver a un primo lejano y la encontraron enterrada: 17 mazazos y un asesino torpe

El femicidio de Navila Garay ocurrió en septiembre de 2019. Néstor Garay está detenido e imputado como único autor del hecho, pero todavía no hay fecha de juicio. En diálogo con TN Silvina, la tía de la víctima, manifestó: “Ojalá no pase ni un solo día de su miserable vida sin acordarse de lo que le hizo”.

Un martes 10 de septiembre alrededor de las 18 fue la última vez que la familia de la adolescente Navila Garay la vio con vida. Su celular se apagó para siempre un rato después, pero su cuerpo lo encontraron pasadas las 72 horas. Una excusa llamativa y la escena del crimen intacta llevaron a los investigadores con facilidad al asesino, un primo lejano de la madre de la víctima, que “estaba obsesionado” con ella y la mató de 17 mazazos en la cabeza. A la espera del juicio, la tía de Navila expresó: “Ojalá no pase ni un solo día de su miserable vida sin acordarse de lo que le hizo”.

A tres años del femicidio que conmocionó a la ciudad de Chascomús, muchos de los interrogantes que se abrieron entonces todavía no encontraron respuesta. No está claro el móvil por el Néstor Garay mató a la chica de 15 años. Tampoco se pudo explicar cuál fue el motivo por el que, habiéndose tomado tanto trabajo para descartar el cuerpo, dejó, en cambio, el arma homicida en el lugar del hecho, así como también las paredes y el piso manchados de sangre.

Garay se encuentra detenido actualmente en la cárcel de Melchor Romero sin fecha de juicio, aunque se estima que podría llevarse a cabo en 2023. En todo este tiempo, no se arrepintió y tampoco declaró. “Como supuestamente no sabe ni leer ni escribir, le pidió a otro interno que escribiera por él en un papel que había más cómplices”, contó a TN Silvina Garay, la tía de Navila, y añadió: “Pero su abogado no lo dejó declarar”.

Tenía 15 años, fue a ver a un primo lejano y la encontraron enterrada: 17 mazazos y un asesino torpe
Por: TN.com.ar

“Una mente muy primaria y elemental”

Navila salió de su casa el 10 de septiembre de 2019 por la tarde para encontrarse con Garay. “Unos 10 minutos antes de que la pasara a buscar el remis, me pidió que le entrara la ropa que había lavado”, recordó sobre ese último momento juntas su mamá, Débora, en diálogo con TN. Y agregó: “Me dijo que volvía enseguida y tomábamos unos mates y no volvió más”.

Ese mismo día, una cámara de seguridad los captó a los dos juntos circulando en una moto, en dirección a una casaquinta donde el acusado trabajaba como jardinero. En esa propiedad la encontraron a ella enterrada a 60 centímetros de profundidad días más tarde, en medio de una postal macabra.

“La cantidad de golpes indica la importantísima carga emotiva que tenía el criminal para con la víctima. Quiso asegurarse el resultado de la muerte”, señaló en aquel momento el perito forense Raúl Torre, ante el interés mediático que despertó el caso. En la misma línea, el perito Luis Olavarría sugirió que quizás el imputado “quiso impedir algo, realizó una acción de neutralización por un motivo desconocido”.

“Ella pudo negarse a algo y en la cabeza del hombre quizás estuviera la idea de que era de él o de nadie. En su mente fabricó una coraza, pero actuó con torpeza, ya que dejó la maza y la sangre en el sitio, creyendo que no iban a vincularlo porque se trataba de un lugar transitorio. No pensó la situación, no fue organizado”, explicó el experto, y remató: “Se confió, pareciera tener una mente muy primaria y elemental”.

En otra entrevista brindada a la prensa tiempo atrás, la mamá de Navila aseguró que el acusado “la acosaba continuamente por teléfono” y señaló que “está muy claro que (ella) intentó resistirse” a un presunto ataque sexual, ya que “no la iba a llevar por delante así nomás”.

Su cuerpo apareció enterrado en una casa en la que el acusado trabajaba como jardinero. (Foto: gentileza Silvina Garay).
Su cuerpo apareció enterrado en una casa en la que el acusado trabajaba como jardinero. (Foto: gentileza Silvina Garay).

Por su parte, la tía de la adolescente asesinada explicó a TN que su familia prácticamente no tenía relación con Néstor Garay, pese al parentesco lejano que los unía. “Yo no sé cómo lo conoció Navila, pero fue lo peor que nos pasó”, expresó apenada la mujer, y enfatizó: “Nunca lo vamos a perdonar y nadie nos saca de la cabeza que son más los que lo ayudaron” a cometer el crimen.

“Te enterré el perro ahí”

La dueña de la casa donde encontraron enterrada a Navila fue quien puso en su momento a Garay en el centro de las sospechas, cuando aseguró que el miércoles 11, tras la desaparición de la adolescente, el sospechoso le pidió “permiso” para “enterrar un perro” en el patio de la propiedad, después de haberlo hecho.

“Mirá que te enterré el perro ahí”, fueron las palabras de Garay. Por eso, cuando se encontró el cuerpo de Navila, la mujer ató cabos y su testimonio fue determinante para poner al sospechoso tras las rejas.

Néstor Garay, el detenido y único acusado por el femicidio de Navila.
Néstor Garay, el detenido y único acusado por el femicidio de Navila.

La versión del acusado

Néstor Alfredo Garay tenía 56 años al momento de su detención y, según los registros previsionales, era empleado del Círculo de Suboficiales de la Policía Federal. Aunque no declaró en la Justicia, ante los efectivos que lo arrestaron dijo que Navila lo extorsionaba a cambio de no denunciarlo por abuso sexual.

En ese sentido, sostuvo que ese martes que se encontraron ella le pidió 3 mil pesos y él se negó porque no tenía esa suma de dinero. Siempre, según su testimonio, se retiró solo de la casa después y ya no volvieron a tener contacto.

“El femicidio te deja muerto en vida”

“A Navila le gustaba mucho la música, era muy alegre”, recordó emocionada su mamá. También recordó que solía hablar de sus ganas de ser maestra jardinera en el futuro. Le gustaban mucho los chicos, por eso solía pasar horas rodeada de sus hermanos y sus primos menores.

A tres años del femicidio, ya casi nadie habla del caso, pero para la familia de Navila el dolor sigue en carne viva. “Era una nena, no se merecía eso”, lamentó su tía en diálogo con TN, tras lo cual manifestó que “sus vidas son un calvario” desde el día que la mataron.

La habitación de Navila es lo único que quedó intacto desde aquel 10 de septiembre, cuando la adolescente se fue por un ratito y no volvió más. “Toda su ropa, todas sus cosas guardamos”, contó Débora, su mamá. Ahora, solo esperan que se haga Justicia por ella.

“Es lo que más le pido a Dios, que me dé vida para llegar a ese día y tenerlo frente a frente”, subrayó Silvina, la tía, sobre la posibilidad de enfrentarse a Néstor Garay en el juicio.

“Nunca lo vamos a perdonar. Queremos que Garay viva muchos años y que no pase ni un día de su miserable vida sin acordarse de lo que le hizo, que sea una pesadilla en su vida como lo es cada día para nosotros”, apuntó Silvina. Y completó: “El femicidio te deja muerto en vida”.

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