Santa Fe: Celos, mentiras y traición, así fue la emboscada que terminó con el asesinato de un policía

Ariel Andrés Aguirre fue apuñalado por su amigo, un joven de 27 años identificado como Alexis Franco, que confesó el hecho luego de haber sido detenido.

El cuerpo sin vida del suboficial de la policía santafesina Ariel Andrés Aguirre, de 26 años, fue hallado en la parte trasera de un auto incendiado. A pesar de los esfuerzos del asesino por eliminar pruebas, se descubrió que Aguirre había sido apuñalado numerosas veces en el pecho.

En medio de la conmoción por el brutal asesinato del oficial, la investigación ya tiene a un sospechoso bajo custodia. Este joven resultó ser un amigo de toda la vida de la víctima, quien, mediante un engaño, lo llevó hasta un lugar aislado con la única intención de arrebatarle la vida.

Alexis Javier Franco, un mecánico de motos conocido en el pueblo y amigo cercano de Aguirre, es el único y principal sospechoso, ya que confesó el crimen ante la policía.

Ariel Andrés Aguirre, la víctima. (Foto: Facebook).
Ariel Andrés Aguirre, la víctima. (Foto: Facebook).

De acuerdo con una fuente vinculada a la investigación, la víctima le había llevado su moto a Franco para que la arreglara. En ese contexto, los investigadores indicaron que además el victimario se sentía atraído por la novia de Aguirre, quien también era compañera de ambos en la fuerza policial.

“Sentía celos de esa relación”, aseguró el fiscal Leandro Benegas, que lleva adelante la causa.

Aprovechando la confianza, Franco persuadió a su amigo para que lo llevara a un lugar específico, donde tenía que ir a buscar un supuesto repuesto para su moto. Aguirre, sin ninguna sospecha sobre el plan criminal de su amigo, aceptó la invitación y cayó en la trampa.

Aguirre se desempeñaba como agente de la Policía de Seguridad Vial de Santa Fe. (Foto: Facebook).
Aguirre se desempeñaba como agente de la Policía de Seguridad Vial de Santa Fe. (Foto: Facebook).

Cuando lograron salir del pueblo, Franco lo asesinó de varias puñaladas y luego incendió el vehículo con el cuerpo adentro. Acto seguido, llamó a una amiga y le dijo que tenía problemas con su auto. Por eso, le pidió que lo fuera a buscar. Como un siniestro regalo, le entregó la camiseta que había usado para consumar el homicidio.

Cuando la policía fue hasta su domicilio para interrogarlo, Franco intentó inventar una coartada, pero sus propias mentiras lo arrinconaron. Finalmente, ante la presión de los investigadores, confesó el asesinato de su amigo.

A pesar de que el caso parece estar encaminándose hacia una resolución, aún no se encontró el arma homicida.

 

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