Se cumplieron 10 años del primer día de clases en el BOP N° 111 de Fortín Mbororé

El BOP N° 111 EIB fue una de las pioneras y se enfrenta a un gran desafío, que consiste en garantizar el acceso, permanencia y egreso de adolescentes, jóvenes y adultos del nivel secundario de 150 estudiantes. "El equipo directivo y docente del BOP N° 111 EIB a lo largo de estos 10 años no ignora que la lengua guaraní es vital y de uso cotidiano en la interacción social y comunitaria".

Iguazú (LaVozDeCataratas) El 15 de octubre de 2013, tras haber sido rechazado el expediente 3 veces por el gobierno Nacional, el gobierno provincial de ese entonces aprobó la creación del BOP 111 Tekoa Fortín Mbororé, una escuela secundaria intercultural Bilingüe que en marzo del 2014 vería la luz, aún sin edificio propio que llegaría recién en el 2018.

«En la provincia de Misiones la educación intercultural adopta diversas configuraciones en la región y es pensada con un sentido amplio, una propuesta pedagógica para pueblos indígenas y poblaciones étnicas diferenciadas. Sin embargo, en la provincia de Misiones, el enfoque adoptado en la Ley General de Educación se muestra más restringido. En su artículo cuatro reconoce “la preexistencia étnica y cultural de las comunidades indígenas y el correspondiente derecho a preservar su lengua y sus pautas culturales, dándoles lugar a la participación en el proceso de educación formal” mencionando a uno de los actores que serán objeto de las Propuestas Pedagógicas Institucionales en educación: las comunidades indígenas» señaló a LaVozDeCataratas, Alejandra González, Directora de la institución.

En este sentido, destacó que «El equipo directivo y docente del BOP N° 111 EIB a lo largo de estos 10 años no ignora que la lengua guaraní es vital y de uso cotidiano en la interacción social y comunitaria; por lo tanto, su condición de lengua materna no es un impedimento para cursar la secundaria. En este sentido, la resolución del MECyT 056/17 garantiza los espacios curriculares de Lengua y Literatura Mbya guaraní y el Taller de Integración Curricular Mbya guaraní dictada por el profesor Mbya Diego Benítez (nieto del Gran Cacique Dionisio Duarte)».

La creación de las escuelas secundarias de EIB en la última década se enmarca en un proceso que viene a reconocer la diversidad de sujetos sociales en el territorio. El BOP N° 111 EIB fue una de las pioneras y se enfrenta a un gran desafío, que consiste en garantizar el acceso, permanencia y egreso de adolescentes, jóvenes y adultos del nivel secundario de 150 estudiantes.

Dentro de las comunidades las familias rescatan la importancia del acceso a la educación para los Pueblos Originarios, buscan la igualdad de oportunidades para que los jóvenes se tornen profesionales y puedan desempeñarse dentro y fuera de lo que consideran su territorio. Esto es importante también para docentes y directivos ya que «Tenemos la dicha de contar con egresados profesionales insertos en el mundo laboral de la gastronomía, hotelería, turismo y docencia. Por ello como escuela se nos plantea el desafío de inaugurar una nueva escuela, de proyectar, desacelerar prácticas, explorar, entramar. Esto implica volver a empezar y mirar el presente constantemente. Revisitar la escuela implica estar preparados para dialogar en comunidad» resaltó González.

Uno de los recursos que ayudó en este proceso fue «el uso de los datos generados por los docentes, alumnos y directivos que nos permite planificar un proyecto focalizado en la realidad y ajustado al contexto indígena, en un contexto de diversidad étnica y lingüística. Nos permite conocer las trayectorias, las situaciones para mejorar e intervenir en los procesos de aprendizaje, realizar diagnósticos, conocer los avances, practicar la autoevaluación escolar, revisar la pertinencia del proyecto, la distribución de tareas, espacios, tiempos, identificar problemas y establecer focos para la mejora, entre otros, para transformar el uso de datos en una estrategia que potencie los procesos de enseñanza y aprendizaje».

De este modo han logrado «Una escuela donde acceder, permanecer y egresar constituye el ejercicio de un derecho impostergable. Representado en una serie de imágenes, como las que siguen, imaginamos una escuela en movimiento, con actores trabajando y aprendiendo juntos. Con estudiantes, docentes, directivos y administrativos congregados en torno a un objetivo común: aprender. Pero aprender implica equivocarnos, seguir adelante, acertar, disentir, coincidir y construir, individual pero principalmente de manera colectiva. En definitiva, una escuela [con los recursos suficientes] para todos, donde todos aprendan, se apropien y compartan saberes propios y comunes, relevantes y equivalentes» finalizó.

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