El crimen de Peña se investigará en el Juzgado de Instrucción de Iguazú

Ante el rechazo de competencia por parte de la Justicia Federal, la causa por el crimen de Antonio Ariel Peña (32) finalmente será investigada por el Juzgado de Instrucción 3 de Iguazú , a cargo del magistrado Martín Brites. En la investigación hay varias hipótesis, sin embargo, por dichos de testigos surgió la posibilidad de un secuestro extorsivo, por ello se inhibió en un principio el juez subrogante del Instrucción 3, pues se trata de un delito de la esfera Federal

Iguazú (LaVozDeCataratas) Hace poco más de un mes y medio el juez subrogante del Instrucción 3, Juan Francisco Vetter, se declaró incompetente en el caso, al conocer que surgieron testimonios que podrían orientar a que se trató de un presunto secuestro extorsivo. Sin embargo, el Juzgado Federal de Eldorado rechazó la declinatoria y finalmente el expediente regresó a Iguazú.

Todo se inició con la desaparición de la víctima el 28 de diciembre pasado en Puerto Esperanza y posterior hallazgo del cuerpo sin vida, el 24 de enero en Wanda. La camioneta del joven estaba totalmente incinerada y a unos metros los investigadores dieron con un cuerpo calcinado.  Si bien todo hacía presumir que se trataba de Ariel Peña, hasta el momento y por el estado de descomposición del cadáver no se confirmó su identidad.

Lo concreto es que la autopsia arrojó que tenía tres disparos en la cabeza, algo que para los investigadores podría tratarse de una ejecución con sello mafioso. Pese a que se aguarda el resultado de ADN, su familia dijo reconocerlo por una pulsera de plata e incluso lo sepultaron.

En la investigación hay varias hipótesis, sin embargo, por dichos de testigos surgió la posibilidad de un secuestro extorsivo, por ello se inhibió en un principio el juez subrogante del Instrucción 3, pues se trata de un delito de la esfera Federal. En los días venideros se concretarían citaciones a testigos para ir reconstruyendo las últimas horas de la víctima.

El caso: Peña era fletero y padre de un niño de tres años (estaba separado de hecho de la madre del menor).
Desapareció aquel jueves 28 de diciembre a bordo de la camioneta Chevrolet S10 con patente paraguaya de un amigo. Ese día salió del barrio Industrial de Puerto Esperanza, localidad donde se domiciliaba, y adujo que volvería pronto.

Su pareja actual, Bárbara Gaztke, de 28 años, fue la última en tener contacto con él y aseguró que Ariel le dijo “voy a hacer algo, vuelvo y te busco”, dando a entender que no demoraría mucho y por cómo estaba vestido, con ropa informal (remera, short y ojotas), tampoco se trataba de ir a realizar algún trabajo.

El miércoles 24 de enero a la tarde, la policía confirmó el hallazgo de la camioneta en la que vieron por última vez a Peña. Estaba con las puertas delanteras abiertas, a la vera de la ruta 19 y en una zona de extensa vegetación y pinares, a la altura del kilómetro 13 en Wanda.

A pocos metros se toparon con el cadáver. Presentaba tres disparos compatibles de arma de fuego en la cabeza y la muerte se correspondería con una lesión craneal provocada por un revólver calibre 38.
Dos testigos dijeron en sede policial que durante los días de búsqueda alguien se comunicó con un allegado al fletero y le pidió dinero para liberarlo y decirle donde estaba el vehículo.

Allí, surgió la conjetura del secuestro extorsivo. Peña trabajaba de viajes ocasionales para llevar por lo general elementos de baño y grifería a la zona de frontera con Brasil, aunque según dijeron familiares, hacía cualquier tipo de viajes. No contaba con vehículo propio por lo que usualmente lo hacía con la camioneta prestada de un amigo, que tenía dominio paraguayo. El propietario original del rodado es el padre de dicho amigo.

 

 

Fuente: Primera Edición

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