El operativo de rescate, encabezado por Bomberos Voluntarios y equipos de emergencia, se intensificó esta mañana con la incorporación de un perro adiestrado para búsqueda de personas, que ayuda a detectar posibles señales de vida bajo los escombros.
Durante la madrugada, los rescatistas creyeron escuchar ruidos entre las estructuras colapsadas, lo que alimentó la posibilidad de que haya personas atrapadas. Esta situación obliga a que la remoción de escombros se realice con extrema precaución y a un ritmo más lento, cuidando cada detalle para no poner en riesgo a eventuales sobrevivientes.
El edificio, que estaba destinado a ser un complejo de departamentos, aún no se encontraba habitado oficialmente, aunque no se descarta que hubiera personas ocasionalmente en la zona de obra o en las casas linderas. Hasta ahora no se pudo establecer con certeza si había trabajadores dentro al momento del derrumbe.
La emergencia también generó un fuerte debate en la comunidad encarnacena, donde cuestionan la falta de controles municipales sobre obras de gran envergadura y la aparente precariedad de la construcción. “Esto era una estructura que debía albergar a muchas personas y terminó cayendo antes de ser inaugurada”, fue una de las críticas más repetidas por vecinos durante la madrugada.
En las próximas horas se espera la llegada de equipos de rescate especializados desde Asunción, que ya están en camino para reforzar las tareas.
Mientras tanto, el barrio San Roque permanece rodeado por equipos de emergencia y familiares de la mujer y la niña desaparecidas, en medio de la incertidumbre.
Fuente: Economis