Argentina es el país más seguro de Sudamérica: Iguazú lo reafirma como destino confiable en la frontera

Un reciente informe global volvió a posicionar a Argentina como el país más seguro de Sudamérica, según el Índice de Paz Global 2024 (Global Peace Index), elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP). En ese contexto, Iguazú se consolida como uno de los destinos turísticos más confiables y seguros de la región de frontera, compartiendo límites con Brasil y Paraguay. A diferencia de los mitos que a menudo giran en torno a las zonas fronterizas, Iguazú se destaca por ser un lugar seguro, con una fuerte presencia de fuerzas federales como provinciales.

Iguazú (LaVozDeCataratas) Mientras que otras regiones del continente enfrentan desafíos en materia de violencia urbana o crimen organizado, Iguazú, en particular, combina naturaleza, turismo y tranquilidad: La ciudad recibe a miles de turistas de todo el mundo durante todo el año, atraídos por las Cataratas del Iguazú y por la experiencia única de conocer un rincón donde convergen tres países de manera armónica. Este flujo turístico es posible gracias a un entorno donde la seguridad y la hospitalidad local son parte del ADN misionero.

La presencia activa de fuerzas como Gendarmería Nacional, Prefectura Naval, Policía de Misiones y la recientemente habilitada sede del Juzgado Federal, refuerzan la idea de un territorio de frontera donde el Estado está presente y el visitante puede sentirse protegido.

En tiempos donde la seguridad es un valor clave para elegir destinos turísticos y lugares de inversión, Iguazú demuestra que es posible ser frontera y ser seguro al mismo tiempo. Un lugar donde se cruzan culturas, lenguas y caminos, pero donde reina la paz, el respeto y el deseo común de crecer sin violencia.

Argentina vuelve a destacarse por su perfil pacífico en el continente, liderando este avance regional al convertirse en el país más pacífico de Sudamérica, ocupando el puesto 46 a nivel mundial. Mejoró su puntaje un 3,8% respecto al año anterior, destacándose por la reducción de protestas violentas, homicidios y percepción de criminalidad. El único indicador que mostró retroceso fue su aporte a las operaciones de paz de la ONU.