Iguazú (LaVozDeCataratas) En el barrio Las Orquídeas, donde antes solo había una necesidad urgente de sustento, hoy se levanta un símbolo de innovación, esfuerzo y conciencia ecológica. La Casa de Botellas de Alfredo Alberto Santa Cruz, construida íntegramente con materiales reciclables, cumple 25 años de historia y sigue marcando huella en todo el mundo.

Todo comenzó entre los años 2000 y 2001, cuando la crisis económica empujó a Alfredo y su familia a recolectar elementos descartables para vender a plantas de reciclado. Fue entonces cuando una de sus hijas expresó el deseo de tener una casita en el árbol, como la que había visto en una juguetería. No podían comprarla, así que decidieron construir una. Así nació la primera estructura de botellas plásticas, y sin saberlo, también un método de construcción sostenible que cruzaría fronteras.
Desde aquel primer intento hasta hoy, Alfredo ha dado 84 seminarios en distintas provincias de Argentina y en países como Colombia, Ecuador, Brasil, Paraguay y República Dominicana. Pero este año enfrenta un nuevo desafío: por primera vez llevará la técnica al sur del país, con proyectos ya agendados en Cipolletti, Villa Regina y Esquel.

La propuesta no solo es ecológica, sino también funcional: cada casa incluye camas, sillones, mesas y hasta armarios fabricados con botellas. Los visitantes pueden sentarse —o incluso dormir— en los muebles reciclados. “Gracias a Dios, la técnica permite conectar elementos como camas, mesas o armarios. El visitante puede venir, sentarse en los sillones de botellas… y si no se duerme, lo dejamos descansar un rato en la cama”, bromea Alfredo, con la calidez que lo caracteriza.
Con un fuerte componente social y educativo, la Casa de Botellas también se convirtió en un espacio de formación. En los últimos tiempos han dictado seminarios de gestión ambiental, ampliando el alcance del proyecto a temas como el tratamiento y reutilización de residuos, adaptándose a los desafíos del presente.

“Este aniversario nos llena de felicidad. Nunca imaginamos que llegaríamos tan lejos”, dice Alfredo con orgullo y no es para menos, «se lo debemos por supuesto a mucha gente que generosamente nos ayudó a arquitectos, ingenieros psicólogos, docentes pero particularmente a los periodistas que llevaron esta información a diversos lugares del mundo, ya que en este lugar gracias a los periodistas han hecho documentales, hasta cadenas internacionales como la televisión china» contó Alfredo a LaVozDeCataratas.
Hoy, a 25 años de aquel primer intento, la Casa de Botellas sigue siendo un símbolo de resiliencia, creatividad y compromiso con el planeta. Desde Iguazú, una pequeña gran idea demuestra que con voluntad y conciencia, se puede construir un mundo mejor, una botella a la vez.
