Iguazú (LaVozDeCataratas-Kelly Ferreyra) El Día de la Juventud… me quedé pensando… cómo veo a muchos hoy y cómo fue siempre, porque aunque no lo crean fui joven y tuve sueños, y los desafíos, los sueños y los caminos que toman los jóvenes en la actualidad, dan como sensación de incertidumbre, sin rumbo fijo, sin el foco claro en lo que quieren ser o hacia dónde se dirigen. Este sentimiento no es nuevo, pero la velocidad con la que se viven las situaciones y los cambios sociales y tecnológicos parece haber amplificado las dificultades de encontrar ese lugar en el mundo. Aclaro que no se trata de tener plata, sino de tener objetivos.
Es cierto que vivimos en un contexto donde las expectativas se han transformado. La promesa de una vida mejor, de estabilidad y de éxito, parece alejarse cada vez más para muchos. Sin embargo, lo que quizás no vemos con claridad es que las posibilidades siempre han estado ahí. Las puertas que hoy parecen cerradas no lo están, pero a veces la percepción de la juventud se nubla por la falta de perspectiva, el temor al fracaso o la presión por conseguir resultados inmediatos.
Muchos jóvenes hoy buscan la «vida fácil», el camino rápido hacia el éxito, y es entendible cuando se vive en una sociedad que premia lo inmediato, lo superficial y lo material. Las redes sociales juegan un papel central en esta realidad. Nos muestran vidas perfectas, sin mostrar el trabajo que hay detrás, las luchas o las imperfecciones que todos enfrentamos. Esta imagen distorsionada de la realidad puede ser una trampa que hace que muchos se sientan insatisfechos, desmotivados o vacíos, buscando lo que ven en una pantalla como un modelo a seguir.
Sin embargo, no todo está perdido. La falta de control y guía de algunos padres ha dejado a muchos jóvenes a la deriva, pero también es cierto que no todo está marcado por ese vacío. Hay muchos que madrugan, que se levantan temprano para ir a trabajar, a estudiar, a formarse. Jóvenes que se involucran en proyectos, que organizan actividades, que forman parte de grupos donde no solo se busca el conocimiento, sino también el apoyo mutuo y el compromiso con la comunidad. Estos jóvenes encuentran su propósito a través de la acción, del esfuerzo, del trabajo en equipo y, sobre todo, en el autoconocimiento.
Si bien es cierto que la falta de estructura en muchos casos puede desorientar a los jóvenes, también hay una tendencia positiva a una mayor autonomía, creatividad y empoderamiento. Muchos de ellos están desafiando las normas establecidas y buscando caminos propios, no siempre fáciles, pero sí auténticos. La evolución del pensamiento y la conciencia de la juventud ha cambiado, no necesariamente para peor, sino para adaptarse a nuevas realidades. Algunos lo han hecho con valentía, reconociendo que el esfuerzo, la constancia y el deseo de aprender siguen siendo las mejores herramientas para el éxito personal y colectivo.
Es importante fomentar la reflexión en los jóvenes: ¿Qué quiero realmente? ¿Qué estoy dispuesto a hacer para conseguirlo? La respuesta no es sencilla, pero el poder de encontrar sentido y propósito está en cada uno. Las oportunidades existen, pero son pocas las veces en las que la vida las pone fácilmente en bandeja. El cambio, la evolución del pensamiento, pasa por entender que lo que hoy parece difícil puede ser la semilla de algo grande en el futuro.
El reto está en encontrar un equilibrio entre el mundo que nos ofrece la inmediatez, las redes sociales y el consumismo, y la realidad de que el verdadero valor de la vida está en las experiencias, en el aprendizaje constante y en las relaciones humanas que nos enriquecen. Es el momento de pensar en un futuro propio, de decidir si se quiere ser parte de la masa o si se quiere ser un agente de cambio, si se desea formar parte de un sistema que consume o si se elige vivir para transformar.
La juventud de hoy, como la de ayer, enfrenta desafíos, pero también cuenta con herramientas y oportunidades únicas para avanzar. Solo es necesario saber dónde mirar, qué valorar y, sobre todo, estar dispuestos a caminar el camino con esfuerzo y dedicación. No todo está perdido, ni mucho menos. Las posibilidades siempre han estado ahí, solo hay que saber aprovecharlas y no caer en la trampa.

