Iguazú (Kelly Ferreyra) Pero no solo los Fiat 128 fueron protagonistas. A lo largo del recorrido se dejaron ver reliquias que para muchos eran fantasías de la niñez: Volvo 122, Fiat 600, “Cupe Fuego”, Peugeot “cupecitas” (404, 504), entre otros clásicos que en algún momento pasaron por los pueblos de Misiones, hicieron revivir anécdotas, saludos de mano y suspiros de admiración.

No fue solo una competencia, fue un encuentro de apasionados. Ver llegar a los pilotos con el rostro cansado de tantas horas de ruta y atravesando un clima inestable, lluvioso, pero con el corazón feliz por haber cumplido una nueva etapa, fue conmovedor. Un ejemplo fue “Albertito” Nazar, quien con esta edición suma nada menos que 50 largadas en la rampa del Automóvil Club Argentino, símbolo de tradición y constancia.

Los vehículos recorrieron unos 500 kilómetros desde Posadas hasta Iguazú, atravesando Oberá, Panambí, El Soberbio, San Vicente, El Alcázar, Eldorado y Wanda. El punto de encuentro fue el Hito de las Tres Fronteras, donde autoridades del ACA, organizadoras de esta carrera de regularidad, recibieron a cada uno de los binomios participantes.
Con los resultados de la jornada del lunes, que marcó la mitad del recorrido de la Gran Carrera —ya se corrieron 1.730 kilómetros de los aproximadamente 3.321 que contempla la carrera— quedó definida la clasificación general: Castelli y Quatrocchi como líderes, seguidos por Cortés Ramos y Cortés Maccarini en segundo lugar, y Luis Lionetti y Luis Favuzzi (Peugeot 404, 1973) en el tercero.

En la categoría Velocímetro, que convocó a 62 automóviles, se mantiene al frente el Renault 12 (1979) de Leandro y Ricardo Laiño, seguido por Fernández-Borromelli (FIAT 1500) y los uruguayos Fortunatto (BMW 2002).
Entre las cupecitas de Turismo Carretera prevalece la Chevrolet cupé 1940 de Junquerä-Lindon, mientras que en la nueva categoría Contemporáneos, los experimentados Irigaray-González (Subaru XV) sacan una clara ventaja que los consolida en la cima.

El Gran Premio tiene además un componente turístico y solidario, cada participante debe entregar alimentos no perecederos en cada tramo, que luego se donan a Cáritas Diocesana. Al finalizar la competencia, la organización duplicará esa cantidad adquirida para reforzar las donaciones.
Mañana miércoles la caravana continuará con las etapas 4, 5 y 6, uniendo las provincias de Misiones, Chaco, Corrientes y Santa Fe. No es solo velocidad ni precisión: es pasión, memoria y el rugido amable de autos que llevan décadas de historia rodada.
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