El Colegio de Anestesistas de Misiones reconoció a la doctora Sonia Osinski por su trayectoria en Iguazú

“Fui la primera anestesióloga estable viviendo en Iguazú. Los primeros años fueron muy difíciles, porque estaba sola para resolver situaciones complejas. Como había pocos médicos, también hacía guardias de medicina general. Y al ser la única anestesista, mis guardias eran de 24 horas, los siete días de la semana”, recordó Sonia en diálogo con LaVozDeCataratas.

Iguazú (LaVozDeCataratas) Con emoción y rodeada de su familia, la doctora Sonia Osinski recibió este sábado un reconocimiento del Colegio de Anestesistas y Médicos de Misiones, por sus más de 30 años de labor ininterrumpida como la única anestesista residente en Iguazú. Un homenaje que llega como un mimo al alma, después de toda una vida dedicada a cuidar a los demás.

Una pionera en la salud de Iguazú

Nacida en Santa Fe capital, Sonia cursó sus estudios en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús, y luego se graduó como médica en la Universidad Nacional de Rosario, donde fue jefa de residentes al finalizar su especialización en anestesiología.

En febrero de 1987, con apenas 26 años, llegó a Misiones contratada por el entonces naciente Hospital SAMIC de Iguazú, y desde ese día su nombre quedó ligado a la historia sanitaria de la ciudad.

“Fui la primera anestesióloga estable viviendo en Iguazú. Los primeros años fueron muy difíciles, porque estaba sola para resolver situaciones complejas. Como había pocos médicos, también hacía guardias de medicina general. Y al ser la única anestesista, mis guardias eran de 24 horas, los siete días de la semana”, recordó Sonia en diálogo con LaVozDeCataratas.

Durante más de tres décadas, su presencia fue sinónimo de compromiso y tranquilidad para colegas y pacientes.

“Siempre estuve al servicio de la población, con constancia, solidaridad y sorteando muchas situaciones inesperadas. Este reconocimiento de la AMAAR es un mimo al alma, por tantos años dedicados a esta hermosa profesión”, expresó emocionada.

Vocación, entrega y familia

Sonia se jubiló del sistema público en 2019, pero sigue activa en el ámbito privado, fiel a su vocación. Entre sus recuerdos más humanos, guarda una anécdota que resume su entrega:

“Cuatro días antes de que naciera mi última hija, tuve una cesárea a la madrugada, donde yo misma hice la anestesia. A los pocos días, era yo la paciente”, contó.

Su hija Magalí,  acompañó el homenaje junto a sus hermanos y nietos, y compartió palabras que reflejan el orgullo familiar:

“Yo como hija recuerdo que mis padres, porque los dos son médicos, mi papá es el Dr Pérez Galo. No existía cumpleaños, navidades, fiestas familiares, cuando los llamaban por alguna urgencia ellos dejaban todo lo que estaban haciendo y salían corriendo, incontables madrugadas trabajando y volvían tardísimo y a las 7 am ya estaban trabajando nuevamente

Yo me siento profundamente orgullosa de ellos. La gente siempre me habla con respeto y admiración cuando digo que soy su hija. Ese es el mejor legado que uno puede recibir.”

Hoy, el reconocimiento a la doctora Sonia Osinski no solo celebra una trayectoria profesional, sino una vida entera de entrega silenciosa, de noches sin descanso y de un amor inquebrantable por Iguazú y su gente.
Porque detrás de cada cirugía, cada urgencia y cada vida salvada, hubo una mujer que eligió quedarse, servir y sanar.