Gladys Valenzuela y su “Jardín de Gla”: la historia de un emprendimiento que floreció en pandemia

En Iguazú, el Día Internacional de la Mujer Emprendedora se vive con identidad propia: la ciudad está llena de mujeres que decidieron reinventarse, muchas de ellas en plena pandemia, y que hoy sostienen buena parte de la economía local con proyectos que crecen a fuerza de creatividad y esfuerzo.

Iguazú (LaVozDeCataratas) Entre ellas está Gladys Valenzuela, creadora de “El Jardín de Gla”, un emprendimiento de cactus, suculentas y macetas pintadas a mano que encontró su lugar en medio de la crisis y hoy sigue consolidándose. Gladys difunde sus trabajos en TikTok, Instagram y Pinterest, donde una comunidad creciente acompaña cada una de sus creaciones.  @glaporterrieu

Comencé a finales de 2019 y justo cayó pandemia. Como la gente empezó a dedicarse más a la casa y a las plantas, a mí me resultó muy bien. Ahí comencé a crecer porque todos querían decorar su hogar. Fue como un boom en pandemia”, recuerda con LaVozDeCataratas

Antes de emprender, Gladys era modista. “Estaba muy estresada y quería más tiempo con mi familia. Entonces empecé a pensar en algo distinto, algo que me permitiera otra vida.” La inspiración vino desde su casa: “A mi hijo le gustaban mucho los cactus y se me ocurrió hacer algo con eso, pero más especial. No vender solo la planta, sino una maceta linda, pintada a mano, algo decorativo que sirviera también como regalo.”

Y la fórmula funcionó: el 99% de sus ventas hoy son para regalar. “Siempre me dicen: la próxima voy a comprar para mí, pero vuelven por regalos”, cuenta entre risas.

Como todo camino emprendedor, el suyo tuvo desafíos. “Me costó mucho conseguir cactus, ahora los planto yo misma. También fue difícil conseguir vasijas de barro: varias venían rotas desde Jujuy, era una pérdida grande.” Con el tiempo encontró aliados: un artesano jujeño que le trae macetas periódicamente, y otro emprendedor de Aristóbulo del Valle que fabrica cerámica de bizcocho y se la envía.

Pero este año fue especialmente complicado. “Estuve a punto de dejar todo. Hubo un mes en el que no vendí nada. Te agarra la desesperación y empezás a buscar otras formas de generar ingresos.” El repunte llegó recién en octubre: “El Día de la Madre levantó un poquito, y ahora seguimos luchando.”

La historia de Gladys refleja la realidad de muchísimas mujeres iguazuenses: proyectos que nacen desde cero, que crecen con dedicación y que sostienen a familias enteras. Emprendimientos que empezaron en una mesa de la cocina y hoy forman parte del tejido productivo local.

En Iguazú, las mujeres emprendedoras como Gladys no solo generan trabajo: generan futuro, comunidad e inspiración.