Teatro en el NIDO: un año de integración, crecimiento y creatividad

Para la profesora, Jusara Di benedetto, el teatro es una herramienta poderosa para el desarrollo integral: educación corporal, comunicación, lenguaje, creatividad, trabajo en equipo y, sobre todo, identidad. “Ellos ponen lo que tienen, sin miedo, y eso crece. Les da seguridad. Les muestra que su mirada del mundo importa, que su voz es escuchada sin críticas”, señaló a LaVozDeCataratas.

Iguazú (LaVozDeCataratas) El taller de Teatro que se dicta en la sede NIDO del barrio Unión, dependiente de la Dirección de Cultura Municipal, cerró un nuevo año de actividades con la entrega de certificados a los alumnos que formaron parte del espacio durante el 2025.

La jornada estuvo marcada por emociones, despedidas y el reconocimiento al compromiso de niños y adolescentes que, semana a semana, encontraron en el teatro un lugar para expresarse, construir vínculos y fortalecer su identidad a través del juego y la creatividad.

En diálogo con La Voz de Cataratas, Jusara Di Benedetto, profesora de teatro de la Municipalidad de Iguazú, dependiente de la Dirección de Cultura, compartió una mirada profunda y humana sobre el cierre del ciclo en el taller que coordina en la sede NIDO del barrio Unión. Entre emociones, despedidas y nuevas ilusiones, destacó el impacto transformador que el espacio genera en niños y adolescentes del barrio.

La docente explicó que “Muchos de los chicos que aparecen en las fotos están conmigo desde hace cuatro o cinco años. Uno de ellos, Ilan,  hoy cumple 12 años y se va a estudiar a Posadas. Fue una verdadera despedida para mí, porque no podré tenerlo en el grupo de Adolescentes”, contó.

A pesar de las despedidas, el grupo continúa creciendo y recibiendo nuevas incorporaciones. Jusara destacó que el NIDO tiene una particularidad muy marcada: la integración rápida y afectuosa. “Siempre digo lo mismo: los grupos de barrio son abrazadores. No importa en qué momento del año lleguen chicos nuevos, ellos los reciben. Y eso es re lindo”, remarcó.

Uno de los casos que más la emocionó este año fue el de un niño con autismo que se sumó hace apenas dos meses. “La mamá se despidió diciéndome que el cambio en él fue muy notorio. En el video que grabamos se ve cómo se pone los lentes que les regalé. Entró inhibido y, en poco tiempo, pudo soltarse, jugar, expresarse. Esos cambios no los genero yo sola: es el taller, es el teatro, son las actividades”, explicó.

Sin embargo, este año también estuvo marcado por la inestabilidad social y económica que atraviesan muchas familias. “Hubo chicos que faltaron a la entrega porque se mudaron, y otros que no pudieron continuar. En Iguazú cuesta mucho trasladarse de barrio a barrio solo para hacer actividades. Eso también influye en la deserción”, expresó.

Aun así, Jusara mantiene intacta su convicción sobre el valor del teatro comunitario: “Sigo creyendo que el taller provoca cambios reales. Lo veo en cada niño que se anima, que confía, que encuentra un lugar donde ser”.