Iguazú (LaVozDeCataratas-Kelly Ferreyra) El lunes 1 de diciembre, alrededor de las 17:40, personal policial acudió al Paraje Península tras el llamado de un colono, quien informó que un animal de gran porte había atacado y depredado un vacuno de su propiedad.
En el lugar trabajó también personal del Ministerio de Ecología, que constató oficialmente que el daño fue producido por un felino de gran tamaño, identificado como un yaguareté.
De acuerdo a los registros recientes en la zona, todo indica que podría tratarse de “Kunumi”, una hembra conocida por desplazarse en el área de Puerto Macuco, donde ha sido vista en varias oportunidades junto a su cría.

Un hecho que exige acción responsable y una presencia más fuerte en territorio
El caso enciende nuevamente las alarmas en la región, especialmente tras el antecedente reciente de Pará, la yaguareté cuya intervención oficial terminó con la pérdida de sus crías, un episodio que dejó dolor, reclamos y preguntas sin respuesta.
Para evitar que una situación así vuelva a repetirse, especialistas advierten que no puede haber improvisación ni decisiones apresuradas.
Ante este nuevo conflicto entre fauna silvestre y producción ganadera, es fundamental reforzar de manera inmediata la presencia de guardaparques y agentes de conservación en la zona afectada. La vigilancia activa permite:
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monitorear de cerca los movimientos del felino,
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prevenir represalias o intervenciones indebidas,
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acompañar a los productores ante nuevos incidentes,
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y garantizar que cualquier acción futura sea transparente, técnica y apegada a los protocolos científicos.

Entender lo que está pasando
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El área del hecho es territorio natural del yaguareté, y la presencia de Kunumi y su cría ya había sido detectada.
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La depredación de ganado responde a búsqueda de alimento, no a un comportamiento agresivo sin motivo.
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La convivencia entre fauna y producción requiere acompañamiento estatal real, no intervenciones aisladas.
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La comunidad necesita información clara y medidas preventivas sostenidas.
Evitar otra historia que duela
Iguazú ya atravesó una situación difícil con la manipulación del caso de Pará, que expuso fallas de manejo, comunicación y planificación. Hoy, con Kunumi y su cría en tránsito por el área, la comunidad espera una intervención científica, humana y coordinada, que proteja al felino y acompañe a los productores afectados. La prevención empieza por el territorio.

