El rugby de Iguazú tira la casa por la ventana: llega el Seven de los 30 años

Este sábado 13 de diciembre, desde las 15 horas, el predio del Cataratas Rugby Club volverá a encenderse con una fecha histórica: la 30ª edición del tradicional Seven, un torneo que ya es parte del corazón deportivo de Iguazú. Entrada libre y gratuita, 12 equipos, música, sorteos, fiesta y una marea de emociones que llegan con tres décadas de historia, esfuerzo y comunidad.

Iguazú (LaVozDeCataratas) “Vamos a tirar la casa por la ventana”, dijo a LaVozDeCataratas René Benítez, presidente del club y uno de los que vio crecer este sueño desde sus primeros pasos. Y cuando habla del pasado, la voz se le llena de recuerdos.

Porque todo comenzó lejos de casa, jugando en Cataratas, nada menos que en uno de los siete paraísos naturales del mundo. Un privilegio, sí, pero también un anhelo: no era propio. “Pensar que estábamos en un lugar que no era nuestro… si bien jugábamos en un escenario único, no era nuestro”, recuerda Benítez.

Ese sentimiento fue empujando a una comunidad entera. Llegar al pueblo, acercar el rugby a la gente, mostrar este deporte con orgullo. Y después, paso a paso, ladrillo a ladrillo, sueño a sueño, llegó lo que parecía imposible: un predio propio, una cancha propia, un club que hoy es casa, familia y refugio.

“Hoy por hoy, cada evento que hacemos en nuestro club es una fiesta. La gente que va al club va a ver espectáculo. Ver un partido de seven, y más con el nivel de los equipos que vienen, es hermoso”, asegura Benítez.

Y el Seven del Cataratas es eso: velocidad, intensidad, partidos uno tras otro, sin descanso, con música, cantina, sorteos y ese clima que solo Iguazú sabe generar. Un formato que enamora incluso a quienes ven rugby por primera vez.

La jornada arrancará a las 15 hs y se extenderá hasta las 21/21.30. Pero la fiesta no termina ahí:
– Banda en vivo en el club
– Cachengue asegurado
– Y cierre oficial en Nova, como manda la tradición rugbier local.

Tres décadas después, el Seven no es solo un torneo: es el reflejo de un club que se construyó desde abajo, con garra, comunidad y pasión. Un club que logró encontrar su lugar en el mundo. Y que, cada diciembre, celebra con la gente que lo hizo posible.

Este sábado, Iguazú vuelve a vivirlo. El rugby vuelve a su fiesta. Y la historia vuelve a latir.