Iguazú (LaVozDeCataratas) El primer fin de semana largo de 2026 dejó cifras récord a nivel nacional. Según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, viajaron 3 millones de turistas durante los cuatro días del Feriado de Carnaval, un 7,2% más que en 2025, con un impacto económico directo superior al billón de pesos.
El gasto total creció un 6% a precios constantes, aunque el gasto diario promedio por turista bajó 7,7%, ubicándose en $111.605. La estadía promedio mejoró levemente: 3 días frente a los 2,8 del año pasado.
El clima fue inestable —calor, lluvia y tormentas típicas de febrero— pero no frenó el movimiento turístico, que alcanzó su mejor marca histórica, superando incluso los números de 2023.
Iguazú: alta ocupación, buen movimiento
En Misiones, el movimiento fue intenso y distribuido en distintas localidades. En Iguazú, la ocupación hotelera rondó el 90%, según los datos oficiales replicados por CAME, con un promedio de 4.500 visitantes diarios en el Parque Nacional Iguazú.
El destino mostró solidez en volumen, aunque no figuró entre los más elegidos del país, que este año estuvieron concentrados en ciudades con fuerte tradición carnavalera como Entre Ríos, Corrientes, Tucumán, Salta y Jujuy.
A diferencia de esos destinos, Iguazú no compite desde la lógica del carnaval masivo, sino desde la naturaleza y la experiencia permanente. En ese sentido, el flujo turístico se sostuvo con buenos niveles de ocupación y una estadía acorde al promedio nacional.
Iguazú tuvo un buen fin de semana largo en términos de ocupación y movimiento en el Parque Nacional. Sin embargo, el dato nacional muestra una tendencia clara: los destinos con identidad carnavalera fuerte captaron mayor volumen.
Esto deja una lectura estratégica para el destino:
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Iguazú mantiene su fortaleza estructural como atractivo internacional.
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No depende exclusivamente del calendario festivo.
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Debe seguir apostando a promoción sostenida, conectividad aérea y competitividad de precios.
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La caída del gasto diario promedio indica un turista más cuidadoso, que viaja pero ajusta consumo.
En un contexto económico restrictivo, sostener niveles cercanos al 90% de ocupación es un resultado positivo. Pero el desafío es claro: no alcanza con llenar plazas, hay que mejorar el gasto por visitante y la estadía promedio.

