Iguazú (LaVozDeCataratas-Kelly Ferreyra) Cada vez que llega un viernes 13, vuelven a aparecer las historias sobre supersticiones y mala suerte. Pero en el mundo del turismo hay un detalle que sorprende a muchos viajeros: en numerosos hoteles del mundo no existe el piso 13. En Iguazú se da que no hay habitaciones n° 13 en los hoteles de mayor categoría.
En ciudades turísticas como Iguazú, donde la mayoría de los hoteles no tiene tantos pisos, la situación no se percibe tanto como en grandes centros urbanos. Sin embargo, la superstición sigue presente en la industria hotelera global.

Lejos de ser un mito, es una práctica bastante extendida en la hotelería internacional. En muchos edificios, después del piso 12 aparece directamente el 14, y en otros casos simplemente se evita numerar una habitación con ese número.
Esta curiosidad tiene su origen en una antigua superstición conocida como triscaidecafobia, que es el temor al número 13, asociado históricamente a la mala suerte en distintas culturas occidentales. Por ese motivo, muchos establecimientos turísticos prefieren evitarlo para no incomodar a huéspedes que pueden sentirse incómodos o directamente rechazar una habitación con ese número.
En mi caso, cuando trabajaba en hotelería me sorprendió mucho descubrir esto. Recuerdo que al principio me llamó la atención ver que en algunos hoteles la numeración de habitaciones salteaba directamente el número 13, algo que para quienes no conocen la tradición puede resultar muy curioso.
En destinos turísticos internacionales es bastante habitual encontrar esta práctica. De hecho, también ocurre en otros ámbitos: algunas aerolíneas: La ausencia de la fila número 13 en muchos aviones se debe a la misma superstición que afecta a los hoteles.
Para evitar que los pasajeros se sientan incómodos o ansiosos, muchas aerolíneas optan por omitir la fila 13, saltando directamente de la 12 a la 14. Esto es una medida preventiva para garantizar la comodidad de todos los pasajeros y evitar cualquier tipo de malestar asociado con esta creencia. Y varios edificios residenciales del mundo directamente pasan del piso 12 al 14.

Aunque la superstición con el número 13 está bastante extendida, no en todo el mundo es el número de la mala suerte. En China, por ejemplo, el número de mala suerte por excelencia es el 4. Esto se debe a que la pronunciación del número 4 en mandarín («sì») es muy similar a la palabra «muerte» («sǐ»).
Así, cada viernes 13 vuelve a recordarnos que incluso en un sector moderno como el turismo, las creencias y tradiciones todavía influyen en pequeños detalles que muchos huéspedes ni siquiera imaginan.

