Iguazú (LaVozdeCataratas) En el marco del Día del Titiritero, que se celebra cada 21 de marzo en homenaje a Javier Villafañe, desde LaVozdeCataratas se dialogó con Bibi Feldman, quien compartió su recorrido, su vínculo con los títeres y la vigencia de este arte.
Feldman recordó que sus inicios se remontan a 1986, cuando comenzó a estudiar Ciencias de la Educación y descubrió en los títeres una herramienta pedagógica que pronto se transformó en una pasión. “Descubrí al títere como una herramienta y al titiritero como un amor, pero al poco tiempo me di cuenta que el amor era hacia los títeres”, relató.
Sobre la esencia de este arte, destacó su capacidad de conectar con el público: “El títere tiene esa magia de ser un personaje fantástico que cobra vida. Da confianza, hace creer que la fantasía es real y transmite directo al corazón, tanto en niños como en adultos”.
En relación al contexto actual, señaló que, pese al avance de la tecnología, los títeres mantienen su vigencia. “Es un arte milenario que no muere. Mientras haya titiriteros, habrá títeres. Y somos muchos en el mundo”, afirmó, al tiempo que remarcó que las nuevas generaciones siguen respondiendo con entusiasmo: “Cuando ven títeres, no pueden evitar la sonrisa”.
Finalmente, se refirió al proceso creativo, al que definió como “tan mágico como el resultado”, y adelantó que actualmente se encuentra ensayando la obra “Mañana es hoy”, una propuesta con enfoque ecológico, pensada desde el humor para el público infantil y familiar.
Consultada sobre qué consejo daría a quienes desean iniciarse en este camino, Feldman expresó: “Creo que es un don que se despierta, que los títeres te eligen. Son ellos los que aceptan tus brazos, tus manos, tus voces y lo toman como alma propia. Parece una forma poética de decir, pero es verdad. Si querés entrar en este mundo, solo tenés que dejarte llevar por la fantasía”.
Bibi Feldman, desde 1997 impulsa festivales destinados a la promoción del arte titiritero. En Iguazú, desde hace dos décadas, lleva adelante el Tatá Verá, Encuentro Internacional de Títeres y Titiriteros, una propuesta que se consolidó como un clásico cultural en la región.
Gracias al acompañamiento de empresas, emprendedores, colaboradores y el apoyo institucional, el festival logró llegar de manera sostenida a las escuelas de Iguazú y del departamento, e incluso extenderse a la vecina ciudad de Foz do Iguaçu.
A lo largo de los años, el evento ha desarrollado entre 36 y 58 funciones en una sola semana, alcanzando a miles de niños y niñas. Desde las aldeas hasta los barrios más alejados, generaciones de estudiantes han tenido contacto con el mundo de los títeres a través de esta iniciativa.
La jornada puso en valor el rol de los titiriteros como transmisores de cultura, imaginación y mensajes que atraviesan generaciones.

