Dormir «Entre los Árboles» como pájaros en sus nidos: la experiencia hotelera que revoluciona Iguazú

Algunas unidades se elevan por encima del nivel de los árboles, con decks y piscinas privadas donde el paisaje es protagonista absoluto. Otras se apoyan sobre los troncos o se acercan al suelo, siempre con la misma premisa: estar dentro de la selva, no frente a ella. Las construcciones no irrumpen en el entorno: se elevan, se esconden, se integran. Son “houses” suspendidas entre troncos y copas, conectadas por pasarelas de madera, que invitan a recorrer sin apuro, mientras alrededor todo vibra: pájaros, hojas, mariposas.

Iguazú (LaVozDeCataratas-Kelly Ferreyra) Entre Árboles: una experiencia para dormir en la selva, rodeado de arte, mariposas y silencio natural. No es un hotel tradicional. Es una invitación a bajar el ritmo, a mirar hacia arriba, hacia las copas, y a dejarse envolver por la selva misionera desde otro lugar.

El establecimiento forma parte de Singular Collection by Amérian, una nueva línea de alojamientos exclusivos.

Hay algo que cambia apenas uno cruza el ingreso: el ruido baja, el tiempo se desacelera y la sensación de estar en otro mundo aparece casi sin aviso. Entre Árboles no propone hospedarse. Propone habitar la naturaleza.

Las diferentes habitaciones combinan birdhouses (elevadas por encima de las copas, con decks y piscinas privadas) y treehouses (al nivel de los troncos), además de tinyhouses y unidades accesibles próximas a recepción.

Las construcciones no irrumpen en el entorno: se elevan, se esconden, se integran,  suspendidas entre troncos y copas, conectadas por pasarelas de madera, que invitan a recorrer sin apuro, mientras alrededor todo vibra: pájaros, hojas, mariposas.

Algunas unidades se elevan por encima del nivel de los árboles, con decks y piscinas privadas donde el paisaje es protagonista absoluto. Otras se apoyan sobre los troncos o se acercan al suelo, siempre con la misma premisa: estar dentro de la selva, no frente a ella.

Y en medio de esa experiencia aparece el arte.

La arquitectura, a cargo de Liliana Gelber, logra ese equilibrio difícil: construir sin romper la esencia del monte, dejar que la naturaleza siga siendo la protagonista.

No como decoración, sino como parte del lenguaje del lugar. Las intervenciones de la artista misionera Silvana Kelm, realizadas con materiales reciclados, acompañan el recorrido y dialogan con el entorno, aportando identidad y una mirada profundamente local.

Uno de los espacios más singulares del proyecto es Monarca.
El restaurante recupera el antiguo mariposario del predio y lo resignifica como un espacio gastronómico único. Su diseño está inspirado en la forma de la pupa de mariposa, esa etapa intermedia de transformación entre la oruga y el insecto adulto.

El resultado es un ambiente envolvente, con sectores cubiertos, semicubiertos y al aire libre, donde la piedra, la tacuara y la vegetación nativa se integran de manera natural.

Con capacidad para 70 comensales, la propuesta gastronómica fusiona sabores de Argentina, Brasil y Paraguay en una experiencia gourmet, pensada para acompañar el entorno sin competir con él.

El recorrido se completa con espacios dedicados al bienestar: el espacio Parasoles & Javé reúne piscina orgánica tipo estanque con redes suspendidas sobre el agua, barra de tragos y un espacio holístico con sala de masajes, sauna seco, deck para yoga y áreas de contemplación, donde el verdadero lujo es el silencio.

Entre Árboles no busca ser masivo.
Busca ser distinto.

Apunta a un viajero que quiere desconectar del ruido y reconectar con lo esencial, en un destino que muchas veces se vive a toda velocidad.

En Iguazú, donde la naturaleza siempre fue protagonista, esta propuesta suma una nueva forma de experimentarla:
más íntima, más sensorial, más profunda.

Entre Árboles, ubicado en Avda. 3 Fronteras 780, en  Iguazú, a 100 metros del Hito Tres Fronteras.