Iguazú (LaVozDeCataratas) La calma de la Plaza San Martín se vio interrumpida este jueves y viernes por la notificación a los feriantes que disponen de apenas 24 horas para abandonar el predio.
«Como todos los días estábamos trabajando, de la nada la municipalidad vino, sin motivo alguno, no nos dieron razón ni por qué, nos dijeron ‘tienen 24 horas para desalojar. Cuestión, lo que yo quiero hacer saber es que nosotros acá no estamos porque es un capricho, porque nos gusta esta vida, es porque necesitamos. Hay familias viven de esto. Atrás de cada toldo de cada uno de nuestros puestos, todo tiene un sacrificio. Todos los días estamos acá, todo el año, llueva o no llueva, viento, frío» relató a LaVozDeCataratas, Milagros Nuñez, una de las feriantes.
«Yo tengo 21 años y de los 12 años que laburo en la calle. Mi mamá hace más de 30 años que labura, tiene el carrito de hamburguesas y de panchos. Y bueno, yo no entiendo la razón. No nos vamos, no pedimos limosna, no pedimos nada; pedimos que nos den un lugar para trabajar, que es lo que necesitamos» añadió.
Más allá de la venta de artesanías o alimentos, el sector destaca su rol como engranaje vital de la economía circular en Iguazú. Los emprendedores no solo venden, sino que consumen local: compran el pan, las verduras, los huevos y la carne a otros proveedores de la zona, generando una red de ayuda mutua que sostiene a los barrios.
Además, recalcan que ellos son quienes han devuelto el movimiento al centro. «esta Plaza San Martín no tenía vida hasta que llegaron los feriantes», explicó, señalando que se han convertido en un punto de referencia para el turismo que busca opciones económicas y auténticas.
No se han expuesto las razones del desalojo, ni tampoco si habrá una reubicación. Frente a las posibles críticas, los emprendedores fueron claros: todos cuentan con carnet sanitario, utilizan cofias, guantes y mantienen el espacio impecable. Sin embargo, el sacrificio es constante. «Es una lucha diaria traer las cosas, armar el gazebo, el carrito, las mesas… son muchas cosas que nos complican la vida más de lo que ya está», relatan sobre el esfuerzo logístico de no tener un lugar fijo donde guardar sus herramientas de trabajo.
La comunidad de emprendedores no se opone a una reubicación, siempre y cuando sea en un lugar estratégico y digno. La propuesta de trasladarlos a la «Plaza de los Niños» genera rechazo debido a la falta de espacio y de flujo turístico, lo que sentenciaría sus ingresos: «En la Plaza de los niños no hay luz, es ocuro, el pasto es alto, no tenemos lugar para guardar las cosas y tampoco hay un flujo de gente como acá» argumentó.
«Estamos preocupados y no sabemos qué hacer», confiesan. Por el momento, los feriantes permanecen «plantados» en sus puestos, esperando una respuesta oficial que reconozca su valor como trabajadores y les garantice el derecho fundamental a seguir ganándose el pan. De no tener una respuesta o en caso de que ocurra un desalojo por la fuerza aseguraron que «van a defender sus puestos de trabajo» y el sustento de sus familias.
Los feriantes de la plaza están agrupados en tres organizaciones distintas, una es de artesanos, otra de quienes venden alimentos y otra incluye a revendedores de otros artículos. Una de ellas cuenta con personería juridica y autorización para trabajar, sin embargo también han sido notificados de la medida. En total son mas de 40 puestos que representan a una economía familiar detrás.
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