Iguazú (LaVozDeCataratas) Cada 13 de abril se celebra el Día del Kinesiólogo, una fecha que reconoce a quienes trabajan día a día para mejorar la vida de las personas a través del movimiento, la recuperación y el acompañamiento constante.
El objetivo principal de la kinesiología es claro: ayudar a recuperar la mayor independencia posible, prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida. Pero detrás de cada tratamiento hay mucho más que técnicas: hay compromiso, empatía y un fuerte vínculo humano.
«Un kinesiólogo ve más allá del diagnóstico: no es solo “un ACV” o “una neumonía”, es una persona que quiere volver a caminar, respirar mejor, o abrazar a su familia sin dificultad. Trabaja con el cuerpo en movimiento: usa el ejercicio, la respiración, la postura y la función como tratamiento real, no solo complemento» explicó a LaVozDeCataratas, Constanza Cavagnaro, responsable del área de Kinesiología del Hospital SAMIC.
Actualmente el plantel del Hospital está compuesto por 5 profesionales que atienden a pacientes internados, y cuatro profesionales que lo hacen en consultorio externo. En este caso el horario de trabajo es de 6 a 19 horas y pueden asistir personas con o sin obra social. Actualmente se atienden entre 15 y 20 pacientes por día.
Las patologías más frecuentes son: lumbagias, cervicalgias, fracturas. Esta última es la que màs se repite en tratamientos de pacientes internados.
Uno de los pilares fundamentales del proceso es la responsabilidad del paciente con su tratamiento, respetando cada indicación hasta que el kinesiólogo otorgue el alta correspondiente. Este trabajo en conjunto es clave para lograr resultados reales y duraderos.
«Sucede mucho que los pacientes vienen a una sesión y después no vuelven, o vuelven a las dos o tres semanas y quieren continuar» lamentó Cavagnaro.
Si hay algo que define a esta profesión es su esencia humana. La empatía y la cercanía permiten generar confianza y acompañar a cada persona en momentos muchas veces difíciles «lo que tiene muestra profesión es que tiene mucho contacto humano. Se forma un vínculo, confianza, cercanía, no es solo técnica. El kinesiólogo es quien ayuda a que el cuerpo vuelva a ser un medio de libertad y no una limitación» resaltó.
Además, su enfoque es integral: trabaja con el cuerpo en movimiento, utilizando el ejercicio, la respiración, la postura y la función como herramientas principales de tratamiento, no como un simple complemento.
Porque, en definitiva, el kinesiólogo es quien ayuda a que el cuerpo vuelva a ser un medio de libertad y no una limitación.

