Iguazú (LaVozDeCataratas) En el fútbol, el arquero es un jugador distinto. Vive el partido desde otro lugar, con otra responsabilidad y con una exigencia mental constante. En el marco del Día del Arquero, repasamos la historia de quien encontró su lugar en el arco desde muy chico y nunca lo soltó.
Facundo Viera, actual arquero de Villa Nueva, relató a LaVozDeCataratas sus inicios y recorrido por diferentes equipos locales, provinciales y nacionales: “Desde chico 6 o 7 años arranqué, jugaba en Unión, después en All Boys 2 años, también Guaraní donde estuve 8 años, después Villa Nueva 4 años, Luz y Fuerza 1 año y ahora volví a Villa Nueva”. Un camino largo, lleno de clubes y experiencias que fueron marcando su crecimiento dentro del fútbol.
Sus inicios no fueron casuales, y lo que empezó como una decisión influenciada por su padre, terminó transformándose en una pasión que lo acompañó toda la vida: “mi papa fue el que motivó y entrenó para ser arquero. Al principio no me gustaba mucho pero después cambio todo”.
Ser arquero tiene sus propias reglas, y una de las más duras es la competencia: “lo mas difícil creo que es que solo puede jugar” afirmó Vera. Con el tiempo, las responsabilidades cambian, pero el compromiso sigue: “hoy por hoy ya no tengo tanto tiempo de entrenar pero se hace lo que se puede con la experiencia”. Es por ello que la clave está en la tranquilidad y el trabajo mental “no tengo ningún ritual para prepararme solo trato de estar tranquilo y y hablar con mis compañeros” aseguró.
Pero si hay algo que define su rendimiento, es la confianza: “la confianza es fundamental y casi un 100% del rendimiento. En mi caso es así, si estoy bien siento que puedo ser mucho mejor que cuando estoy sin confianza».
No todo fue fácil en el camino. “el momento mas duro creo que fue cuando me saque de lugar el codo me llevo mucho tiempo recuperarme y me perdí partidos lindos e importante”, recuerda sobre una lesión que lo obligó a parar y a reconstruirse.
Aun así, cada atajada sigue siendo especial: “cuando salvo o atajo una buena pelota mas que nada repercute en la confianza directamente”. Ese instante en el que el arquero responde, también lo fortalece desde adentro.
Como todo futbolista, también tuvo referentes: “referente en su momento que me gustaba mucho fue Juan Pablo Carrizo en River”, menciona, destacando a quien lo inspiró en sus primeros años.
Consultado sobre que le podría decir a un niño que desea estar en el arco, resaltó que es importante: «que entrene mucho y disfrute del puesto que es hermoso, hay que estar entrenados para ser la base del equipo».

