Iguazú (LaVozDeCataratas) En una ciudad donde los emprendimientos nacen del corazón, una historia empieza a ordenarse, literalmente, desde el vínculo más cercano: el de una madre y su hija.
“Orden con María Inés y Lorena Rodríguez” es mucho más que un servicio de organización de espacios: es un proyecto que combina pasión, familia y bienestar en el hogar.
La idea surgió en una charla entre amigas. “Pensábamos en cómo generar ingresos extra y ellas ya sabían que a mí me encantaba el orden”, contó Lorena a LaVozDeCataratas. Desde ahí, comenzó a formarse e inspirarse en referentes como Marie Kondo, quien revoluciona el mundo con su método para lograr el orden en el hogar. Con su lema «Conserva sólo lo que te haga feliz», pasó de «organizadora del salón de clase» en la escuela primaria a convertirse en gurú y creadora de su propio método de organización. Desde allí Lorena sumó a su mamá: “se copó enseguida y arrancamos juntas”.
El primer trabajo fue clave: organizar el vestidor de una amiga. “Nos llevó más tiempo del esperado, pero el resultado fue increíble… y desde ahí arrancó todo”.
Desde entonces, el crecimiento estuvo acompañado por la gente: “el apoyo fue increíble y muchos destacaban que no había un servicio así en Iguazú”. Aunque también apareció una barrera:
“A muchas personas les da vergüenza mostrar su desorden, pero ahí es donde más podemos ayudar, sin juzgar”.

Trabajar juntas es uno de sus pilares: “es un regalo, nos complementamos muchísimo”. Mientras una aporta agilidad, la otra suma criterio: una combinación que potencia el resultado.
El servicio abarca casas completas, cocinas, baños, vestidores, oficinas y mudanzas, incluyendo todo el proceso: desde clasificar y embalar hasta ordenar el nuevo hogar desde cero. “No hay un espacio más difícil que otro, todo depende del volumen y del espacio disponible”, explicaron.

Entre los errores más comunes, señalan:
“No hacer descarte, no tener un criterio claro y no usar organizadores”. Ordenar no es solo acomodar: implica decidir qué se queda y qué no.
El impacto va mucho más allá de lo visual: “Muchas clientas nos dicen ‘no sabés la paz que se siente’”.
Y ahí está el verdadero cambio: el orden como bienestar emocional.

Aunque llevan apenas tres meses de trabajo, ya entienden el trasfondo: “El orden cambia la energía del hogar, genera tranquilidad y se contagia en la familia”.
En Iguazú, ven potencial, aunque con un desafío cultural: “No hay vergüenza cuando alguien entra a limpiar, pero sí cuando se trata del desorden”.
Hoy, el proyecto es una apuesta a crecer: “Queremos que se convierta en una fuente importante de ingresos y seguir expandiéndonos”.

El sueño está claro: un showroom con productos de organización y un equipo más grande. Porque al final, lo que hacen no es solo ordenar: ayudan a las personas a recuperar su espacio, su tiempo y su tranquilidad.

