Iguazú (LaVozDeCataratas) “Todo esto le generó frustración, miedo y una sensación de no poder cumplir”, explicó Hilda Quiróz, quien aseguró que la situación afectó gravemente el bienestar emocional de la niña y su derecho a una educación de calidad.
De acuerdo a su testimonio, las consecuencias persisten hasta el presente. Aunque la menor continúa asistiendo a clases con un nuevo docente, el daño no se habría revertido. “Hoy tiene miedo de acercarse al maestro para mostrarle la tarea. Cada vez que lo hace, recuerda lo que vivió anteriormente”, sostuvo.
La mujer también señaló que, al intentar plantear la situación ante las autoridades escolares de la escuela N° 947 del barrio 25 de Mayo, percibió una actitud evasiva. “Cuando vieron que era grave, empezaron a actuar de otra forma, como queriendo esquivar los problemas”, afirmó.
En su relato, calificó lo ocurrido como “acoso pedagógico y negligencia docente continuada”, y detalló que esto incluyó “exigencias desproporcionadas sin guía, evaluaciones inadecuadas y un ambiente que generó miedo y desconfianza”.
Asimismo, expresó su preocupación por las medidas adoptadas hasta el momento, indicando que la institución perdió el legajo de la niña, que actualmente tiene 12 años y cursa el 7mo grado. «desapareció de forma inexplicable, en el legajo consta que abone 20 mil pesos, cosa que es ilegal» asegura, refiriéndose a la cooperadora que instituciones públicas solicitan como colaboración a los padres.
La madre remarcó que, pese a todo, su hija continúa asistiendo a la escuela. “Lo hace porque su derecho a la educación es primordial y estamos luchando para que lo ejerza plenamente, a pesar de todo”, manifestó. Sin embargo, advirtió que el proceso sigue activo y que las secuelas emocionales aún están presentes.
El testimonio también incluyó episodios recientes que, según indicó, agravaron la situación. Relató que al intentar presentar documentación en la institución, se encontró con trabas administrativas y situaciones confusas. La madre relató que al presentarse en la institución con documentación escrita y una constancia policial, la docente señalada ya no se encontraba, y más tarde, al regresar para retirar a su hija e intentar hablar con ella por primera vez, fue sorprendida por la llegada de la policía : «yo estaba esperando esa docente en una sombra y estaba su auto al lado, en ese momento quería preguntarle a ella como yo nunca tuve un contacto verbal le esperaba a ella y entonces misteriosamente apareció la policía. Me dijo que yo me tenía que retirar porque no me retiraba iban la llamada de los de la comisaría de la mujer y me iban a llevar presa».
Esto generó una situación de angustia que hizo llorar a su hija menor y le dejó un miedo persistente hacia la policía. “Mi hija más chica terminó llorando y ahora tiene miedo de la policía”, relató. Además, indicó que tras ese episodio debió recibir asistencia médica debido a una descompensación.
Finalmente, la mujer afirmó haber realizado las denuncias correspondientes y aseguró contar con pruebas que respaldan su versión de los hechos. Mientras tanto, insiste en que su principal objetivo es que se garantice el bienestar de su hija y que se tomen medidas concretas para evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse.

