Oficios que resisten: reparar relojes, joyas y anteojos sigue vigente en Iguazú

En una época donde lo descartable parece imponerse, aún hay servicios que se mantienen vivos gracias a quienes eligen reparar antes que reemplazar. En Petty Joyas, la demanda de arreglo de relojes, cambio de pilas, restauración de joyas, anteojos y piezas especiales sigue vigente, sostenida por el valor emocional que muchos objetos tienen para sus dueños.

Iguazú (LaVozDeCataratas) En tiempos de consumo rápido, crece la demanda de arreglos y trabajos a medida. En Petty Joyas, con casi  30 años de trayectoria sostienen un vínculo con clientes que eligen conservar lo que tiene historia.

El trabajo no se detiene. “Hay relojes que ya no se consiguen, pero que tienen historia. La gente no quiere desprenderse de ellos”, explica David Larramendia, propietario del local, a LaVozDeCataratas, donde cada día reciben piezas que van más allá de lo material.

Además de los servicios tradicionales, también realizan anillos a medida, grabados personalizados y restauraciones delicadas, incluyendo objetos particulares como el báculo episcopal, el bastón ceremonial de los obispos, que requiere precisión y cuidado especial.

Lejos de desaparecer, estos oficios se transforman y se adaptan. En muchos casos, lo que llega al mostrador no es solo un objeto roto, sino un recuerdo, un regalo o parte de una historia familiar.

Más que una joyería, el vínculo que se construye con los clientes a lo largo de los años convierte a estos espacios en verdaderos guardianes de la memoria cotidiana, se cuidan, se reparan… y se siguen usando.