Iguazú (LaVozDeCataratas) Un nuevo caso de amenazas entre alumnos de nivel primario generó preocupación en la comunidad, luego de que una madre denunciara que su hija recibió mensajes intimidatorios a través de WhatsApp, acompañados por la imagen de un arma de fuego.
Según consta en la denuncia policial, los mensajes incluían advertencias de agresión física a la salida de la escuela. La situación ocurrió en los últimos días y fue puesta en conocimiento de las autoridades, que ya iniciaron las actuaciones correspondientes.
De acuerdo al testimonio de la madre, en diálogo con LaVozDeCataratas, el hecho se originó a partir de conflictos entre menores y derivó en el envío de mensajes que, en un primer momento, generaron temor e incertidumbre. Con el correr de las horas, se pudo identificar que la amenaza provenía del entorno de otro alumno, y que para algunos involucrados se trataba de una “broma”.
Sin embargo, la mujer remarcó la gravedad de lo ocurrido:
“Más allá de cómo lo tomen algunos chicos, las amenazas no son un juego. Hasta que se logra entender qué pasó, el miedo ya está”, expresó.
En ese sentido, advirtió sobre la falta de control en el uso de los teléfonos celulares por parte de menores y la necesidad de que las familias estén más atentas a las interacciones digitales.
“Son chicos de primaria y no se toma dimensión de lo que puede generar esto. Los padres también tienen que revisar qué hacen con los teléfonos”, sostuvo.
El caso también expone una situación que, según señaló, se repite con mayor frecuencia, donde imágenes o mensajes violentos comienzan a circular entre grupos de niños y son minimizados como bromas, pese al impacto que generan.
Ante este escenario, la madre pidió tomar conciencia sobre este tipo de conductas y remarcó la importancia de actuar a tiempo:
“Esto está pasando en distintos lugares y cada vez se vuelve más grave. Hay que hablarlo y visibilizarlo”, concluyó.
El hecho se encuentra en etapa de investigación, mientras crece la preocupación por el uso de la tecnología en edades tempranas y la aparición de conductas agresivas en entornos escolares.

