Cuando el amor define la identidad: La historia de Thiago y Yoni

Una familia celebra el cierre de un proceso legal que no hizo más que confirmar lo que el corazón ya sabía: que la identidad no se define por la sangre, sino por la presencia y el afecto incondicional. Thiago quiso llevar el apellido de quien lo crió y lo acompañó en cada paso de su vida.

Iguazú (LaVozDeCatarats) Thiago cumplirá 17 años en junio, pero este año el regalo llegó por adelantado y en forma de identidad. Su historia, que hoy se consolida con un nuevo apellido, comenzó mucho tiempo atrás, en el 2015, cuando Yoni llegó a su vida para no irse nunca más. Lo que empezó como un vínculo de afecto se transformó, con el paso de los años, en la certeza de un hijo que decidió elegir a su padre.

Vanina, la madre de Thiago, recordó junto a LaVozDeCataratas con emoción cómo nació este lazo. «Yoni llegó a nuestras vidas en junio del 2015 y fue muy rápido el cariño que se tuvieron. Thiago tenía recién cumplidos seis años y le decía ‘tío’. Pero Yoni siempre estuvo presente, incluso en los momentos en que la pareja estuvo separada, él seguía buscándolo para tomar helado y pasear», relata.

Un momento bisagra ocurrió cuando Thiago tenía siete años. Durante una noche de urgencia médica por un cuadro de broncoespasmo, al ver la angustia y el cuidado extremo de Yoni, el niño sintió que no había más dudas. Al volver a casa, le preguntó si podía llamarlo «papá». Yoni, emocionado, le respondió que eso no se preguntaba: que para él, Thiago siempre sería su «principito».

Sin embargo, la adolescencia trajo consigo preguntas sobre la identidad. Thiago comenzó a sentir un vacío al llevar un apellido que no sentía propio: «Yo tenía un apellido que no sentía que me pertenecía, porque yo no conocía a esa persona y no tenía ningún vínculo. Y mi vínculo real era con Yoni, que era el que me crió, el que me enseñó todo, el que estuvo en las malas y en las buenas. Entonces, bueno, ahí fue cuando hablé con mi mamá y después con Yoni, y les dije que yo quería tener el apellido de él», explica el joven.

Yoni, por su parte, nunca necesitó un papel para sentirse padre, pero entendió la necesidad de su hijo. «A Thiago lo elegí como hijo desde el primer momento. Siento orgullo por él, por la persona que es. Con o sin papel, siempre va a ser mi hijo», afirma con firmeza.

 En 2018, la llegada de Mía, la hermana menor, terminó de sellar esta unidad familiar donde nunca hubo diferencias de trato ni de afecto, y unos años después decidieron apoyar de manera legal el pedido de Thiago y comenzar los trámites de cambio de apellido en el Juzgado de Familia N°2 de Iguazú. Legalmente, el proceso se denominó «Adopción por Integración» es una figura que permite reconocer jurídicamente un vínculo afectivo que ya existe en la vida cotidiana, y la diferencia de otras adopciones porque el menor ya tiene una familia y un entorno afectivo y la adopción busca darle respaldo legal a ese vínculo socioafectivo.

El proceso legal contó con el apoyo de psicólogos y el acompañamiento humano de las doctoras Natalia Méndez Ferreira y María Eugenia Fioranelli «queríamos que él esté seguro también, algo genuino, seguro, para que no sea algo que hoy quiere una cosa y mañana otra. Queríamos hacer algo que esté bien» aseguró Yoni.

La decisión ya estaba tomada, desde el corazón y hoy, con la resolución en mano, la familia siente que la justicia finalmente puso en palabras lo que ellos ya vivían. «Confirmó lo que nosotros ya éramos hace mucho tiempo. Ahora soy un Cabral más, ver el documento y ver el nombre, el apellido de mis papás y ver que soy legalmente hijo de Yoni Andrés Cabral y tengo su apellido… para mí significa todo. Significa el mundo para mí» concluye Thiago y asegura que la familia: «es una risa compartida en lo simple y un apoyo silencioso en días difíciles. Y no siempre es perfecta, pero está hecha de amor, paciencia y momentos que se vuelven recuerdos para toda la vida. Es ese ‘estoy con vos’ cuando incluso cuando no se dice en voz alta, porque estamos unidos».

Por su parte, Vanina destaca la importancia de escuchar a los adolescentes: «escuchen a sus hijos, más en la adolescencia, ellos necesitan la contención de los padres, la presencia de los padres y no debemos solo preocuparnos por nuestros hijos, sino ocuparnos y estar presentes en la vida de ellos, en todos los detalles».