Iguazú (LaVozDeCataratas) “Desde chica siempre tuve curiosidad por entender el por qué de las cosas”, contó Gritti en diálogo con LaVozDeCataratas, al recordar cómo nació su vocación. Si bien creció en una familia vinculada a la salud, su camino estuvo marcado por el interés en investigar, descubrir y buscar respuestas más allá de los síntomas.
“Siempre digo, medio en chiste pero muy en serio, que tengo alma de detective”, expresó. Esa mirada la llevó a enamorarse del trabajo en laboratorio, donde lo que no se ve a simple vista suele ser determinante.
“Muchas veces, la clave está en lo invisible”, resumió.
En ese sentido, explicó que el rol del bacteriólogo es central en la atención médica, ya que a través del análisis de muestras se puede identificar microorganismos y comprender qué ocurre a nivel microscópico, aportando información precisa para acompañar al médico en el diagnóstico y tratamiento.
Además, destacó la importancia de la formación continua en una profesión en constante evolución. Gritti es profesora en Ciencias Químicas y del Ambiente, bioquímica especialista en bacteriología clínica, egresada de la Universidad Nacional del Nordeste, y actualmente continúa su desarrollo académico con una especialización en micología clínica y un doctorado en la Universidad de Buenos Aires.
Para la profesional, ejercer en su ciudad tiene un valor especial:
“Me llena de orgullo demostrar que desde Puerto Iguazú también hay profesionales comprometidos y preparados”, afirmó.
En esa línea, también resaltó el trabajo del equipo de salud local:
“En el SAMIC Iguazú hay recursos humanos de gran calidad, trabajando todos los días para cuidar la salud de la comunidad”.
En su día, la bacteriología se presenta como una pieza clave dentro del sistema sanitario, donde el trabajo silencioso del laboratorio permite dar respuestas concretas y mejorar la atención de los pacientes.

