Iguazú (LaVozDeCataratas) “Me diagnosticaron ya hace cinco años, es decir, en la adultez”, relató a LaVozDeCataratas, y explicó que el proceso no fue inmediato: “Los síntomas se fueron presentando de manera progresiva; primero con un malestar, después tenía mucha constipación, malestar gastrointestinal y demás”.
Tras varios estudios médicos, llegó la confirmación y con ella un cambio de vida total. “El único tratamiento para llevar adelante esta condición es una dieta estricta sin gluten. Es un reseteo en la alimentación”, expresó. En ese camino, reconoció que el inicio fue especialmente difícil: “Al principio cuesta mucho, es un cambio muy grande. Sentía mucha tristeza, mucha angustia… y finalmente la aceptación”.
La celiaquía no solo implica modificar la alimentación, sino también adaptarse a nuevas rutinas y cuidados constantes. “Tengo que estar atenta todo el tiempo a lo que como, mirar etiquetas, ver de dónde compro. En Iguazú no hay mucha variedad, entonces tenés que rebuscártela”, contó. En ese contexto, la cocina se volvió una aliada: “Me hice muy amiga de la cocina y me organizo bastante cocinando en casa”.
Además, señaló las dificultades sociales que muchas veces atraviesan las personas celíacas: “Salir a comer, ir a cumpleaños o compartir una merienda se vuelve complicado. Te sentís limitada… a veces prefiero quedarme en mi casa”. También destacó la falta de información: “Si no convivís con alguien celíaco, no terminás de dimensionar lo que implica. No es exageración, es un cuidado de todos los días”.
A partir de esa necesidad, nació su emprendimiento “Malu Gluten Free”, donde elabora productos sin gluten y sin lactosa, especialmente enfocados en el desayuno. “Empecé haciendo para mí y después se fue dando que otras personas buscaban lo mismo”, explicó.
Su propuesta apunta a recuperar algo cotidiano que muchas veces se vuelve inaccesible: “Me enfoqué en algo tan simple como el desayuno… el hecho de querer tomar un café con medialunas o comer un buen pan. Se puede”. Y remarcó su objetivo principal: “Lo que busco es devolver esa experiencia, que sea rica, saludable y segura”.
Con convicción, dejó un mensaje claro: “Comer algo rico sin gluten no debería ser un lujo”. Su historia refleja no solo los desafíos de convivir con la celiaquía, sino también cómo, a partir de una necesidad personal, es posible generar espacios de inclusión para otros.

