Iguazú (LaVozDeCataratas) La crisis económica, el agotamiento del crédito tradicional y el aumento constante del costo de vida hicieron crecer una figura que, aunque siempre existió, hoy volvió a instalarse con fuerza en la vida cotidiana: los prestamistas particulares.
Detrás de cada préstamo suele haber una urgencia. Personas endeudadas, comerciantes que necesitan invertir para sostener sus negocios o familias que buscan llegar a fin de mes forman parte del perfil más común de quienes recurren a este tipo de financiamiento informal.
Consultado por el destino de los préstamos “Más del 80% de los préstamos son para pagar otras deudas o para invertir en algún negocio que los pueda sacar adelante”, explicó un prestamista a LaVozDeCataratas quien aseguró que en el último tiempo “se multiplicó muchísimo” la cantidad de personas que solicitan dinero. «Tengo varios clientes que me pidieron para pagar una aplicación y depués le pidieron a un amigo para pagarme a mí y al amigo le pagaron con otra aplicación y así sucesivamente» añadió.
También aseguró que «también me piden por urgencias o alguna situación que no esperaban y no tenían ahorro para afrontar, por ejemplo una enfermedad, o arreglo de auto, moto, etc».
Sin embargo, la situación también modificó la manera en que trabajan quienes se dedican a prestar. “Tenés que tener cuidado porque también le podés meter en un problema a la persona, porque después no tiene cómo pagarte”, sostuvo.
Según relató, actualmente analiza mucho más cada caso y evita prestar en determinadas situaciones, especialmente cuando detecta problemas relacionados con el juego. “Cuando conocés esos casos ya no prestás más”, afirmó.
Otro prestamista contó que directamente decidió dejar de prestar de manera abierta porque cada vez más personas no podían devolver el dinero. Hoy solamente trabaja con clientes conocidos o recomendados. “Ahora solo presto a conocidos, a personas que sabés que van a recuperar la plata porque ya el cliente le pagó, u otra opción es un con (formulario) 08 firmado o cosas así que me aseguren que va a pagar”, explicó.
Las tasas de interés varían según el plazo. En préstamos a un mes, los intereses suelen ubicarse entre el 20% y el 22%. Si el dinero se devuelve en dos meses, la tasa ya puede subir al 30% o 35%. Y cuanto más largo es el plazo, más crece la cifra final.
Uno de los casos mencionados refleja la magnitud del negocio: un préstamo de 3 millones de pesos acordado para devolverse en siete meses terminó convirtiéndose en pagos mensuales de 700 mil pesos. En total, la persona devolverá cerca de 7 millones de pesos, más del doble del monto inicial en apenas medio año.
Para quienes cuentan con capital, el préstamo informal se transformó en una actividad rentable en medio de la crisis. Pero para quienes necesitan el dinero, muchas veces representa una solución inmediata que puede terminar profundizando aún más el endeudamiento.

