«Está toda rajada»: preocupación por el deterioro de la cisterna del barrio Las Leñas

A más de una década de los problemas de abastecimiento, el barrio Las Leñas enfrenta una nueva preocupación: la cisterna que alimenta la planta potabilizadora presenta graves fisuras y, según denuncian, continúa operando pese al riesgo de colapso. El antecedente de la inundación de 2025, la falta de agua y las reiteradas promesas incumplidas profundizan la incertidumbre.

Iguazú (LaVozDeCataratas) La preocupación de los vecinos del barrio Las Leñas volvió a centrarse en el estado de la cisterna que forma parte de la planta potabilizadora que abastece al sector. Según denuncian, la estructura presenta importantes grietas y su deterioro genera temor ante un posible colapso, especialmente después del episodio ocurrido en febrero de 2025, cuando el desagote de la cisterna provocó una inundación que afectó a gran parte del barrio.

Sandra Tanovich vecina del barrio desde  desde enero de 2015, aseguró a LaVozDeCataratas que las reparaciones realizadas hasta el momento fueron apenas «parches». «Está mal construida. El año pasado prácticamente medio barrio quedó inundado porque casi colapsó. Está toda rajada. Lo único que hicieron fue emparchar y pintar para que se vea linda, pero en realidad es un peligro«, afirmó.

Señaló además que, desde el IMAS en Iguazú, afirmaron a los vecinos que la cisterna no se llena completamente debido al riesgo que representa su estado estructural. «No la están cargando al tope porque es un peligro que colapse. Está totalmente deteriorado el material».

Un antecedente que encendió las alarmas

El 21 de febrero de 2025, una maniobra de desagote de la cisterna de 3.600.000 litros de capacidad provocó una importante inundaciónzona. En ese momento, el IMAS informó que la operación se realizó para revisar y mantener la estructura.

Sin embargo, el hecho reavivó las denuncias de los vecinos, quienes sostienen que las grietas existen desde la inauguración de la planta, en octubre de 2021. Tras el episodio, el Concejo Deliberante aprobó por unanimidad un pedido de informes dirigido al Municipio y al IMAS para conocer el estado de la infraestructura y las medidas adoptadas.

Once años conviviendo con la falta de agua

Más allá del estado de la cisterna, los habitantes del barrio aseguran que el problema del suministro de agua se arrastra desde hace más de una década. Tanovich recordó que cuando el IPRODHA entregó las viviendas, el barrio se abastecía mediante un pozo perforado y no existían inconvenientes. Sin embargo, tras la conexión a la red del IMAS en 2015 comenzaron los problemas de presión, especialmente en la zona alta donde la cisterna no abastece, ya que la misma está construida para distribuir el agua por desnivel.

«Desde ese momento el agua ya no llega con la fuerza suficiente a las casas», explicó. La situación obligó a muchos vecinos a construir cisternas particulares, comprar tanques, instalar bombas y depender periódicamente de los camiones cisterna del IMAS o de vendedores particulares de agua.

«Hoy todos tenemos que tener cisterna. Cuando no alcanza la presión tengo que pedir el camión del IMAS para que cargue el tanque de abajo y después bombear el agua al tanque superior», relató. La mujer aseguró que durante todos estos años presentó reclamos ante distintas autoridades municipales y provinciales, incluyendo funcionarios del IMAS, el intendente y el entonces gobernador Oscar Herrera Ahuad.

Recordó que en 2023 se proyectó la construcción de un tanque de reserva destinado a abastecer tres manzanas del barrio, obra que quedó inconclusa. «El tanque se terminó, pero nunca colocaron la bomba ni hicieron las conexiones necesarias para que funcione. Quedó ahí, sin prestar servicio», lamentó.

A los inconvenientes por la presión se suma otro reclamo que preocupa a los vecinos: la calidad del agua que reciben. Según denuncian, el servicio es facturado como «agua potable», aunque sostienen que en numerosas ocasiones el agua sale turbia, especialmente después de las lluvias. «Muchas veces viene totalmente marrón. Ni siquiera sirve para lavar la ropa. Mi mayor preocupación es la contaminación del agua», expresó.

Si bien explicó que en su familia utilizan agua envasada para beber, advirtió que muchas personas no pueden afrontar ese gasto adicional.

«Hay familias que no pueden comprar bidones y encima tienen que pagar una boleta que dice ‘agua potable’, cuando el agua que reciben no reúne esas condiciones», concluyó.