Dibujar, pintar y crear: una alternativa frente al uso de pantallas desde edades tempranas

Durante la jornada de "Barrileteada", la artista Marisol Gorgues acercó dibujos y materiales para que los niños pudieran pintar y tener un primer contacto con el arte. La actividad abrió el debate sobre el creciente uso de celulares desde edades tempranas y la importancia de ofrecer alternativas creativas. Su espacio artístico funciona desde hace 17 años y reúne actualmente a unas 150 personas.

Iguazú (LaVozDeCataratas)  Entre barriletes, familias y chicos disfrutando de una jornada al aire libre, evento organizado por el Rotary Club Puerto Iguazú Cataratas,  hubo también un espacio para sentarse, elegir un dibujo, tomar los colores y pintar. La artista Marisol Gorgues llevó a la Barrileteada una propuesta sencilla: acercar el arte a los niños que participaban de la actividad.

La iniciativa consistió en poner a disposición diferentes dibujos para que los chicos pudieran pintarlos libremente y, de esa manera, experimentar por un momento una actividad creativa alejada de celulares y pantallas.

Fue precisamente en ese contexto que LaVozDeCataratas dialogó con Gorgues sobre el arte como alternativa frente al creciente vínculo de niños y adolescentes con la tecnología.

“La tecnología es importante, eso lo sabemos, pero también es cierto que se les entregan celulares a chicos muy pequeños y eso genera preocupación”, reflexionó la artista.

Para Gorgues, una de las consecuencias que observa es la dificultad que pueden tener algunos chicos para enfrentarse a situaciones donde los resultados no aparecen inmediatamente.

“Tenemos niños que se frustran muy fácilmente. La vida no es como el teléfono, donde deslizamos la pantalla y cambia todo y tenemos muchas opciones”, explicó.

Esa preocupación también atraviesa el trabajo cotidiano del espacio artístico del que forma parte. Desde hace 17 años, una de sus premisas es que cada alumno pueda desarrollar algo propio, sin necesidad de reproducir exactamente lo que hace otro.

Los profesores trabajan con diferentes grupos y acompañan de manera personalizada las inquietudes y capacidades de cada participante.

Los propios alumnos llegan muchas veces con una idea sobre aquello que quieren realizar y, a partir de allí, reciben orientación sobre técnicas, materiales y diferentes maneras de llevarla adelante.

Actualmente, los talleres reúnen a alrededor de 150 personas entre niños, adolescentes, jóvenes y adultos.

Para quienes llevan adelante el espacio, uno de los mayores logros es observar que muchos chicos continúan vinculados con el arte a medida que crecen.

“Cuando vemos que un adolescente sigue viniendo y continúa haciendo algo diferente, nos da muchísimo placer”, expresó Gorgues.

La propuesta llevada a la Barrileteada buscó trasladar parte de esa experiencia fuera del taller: poner lápices y colores al alcance de otros niños y despertar, aunque fuera durante algunos minutos, la curiosidad por crear.

En tiempos donde buena parte del entretenimiento infantil cabe dentro de una pantalla, la escena dejó otra posibilidad sobre la mesa: un dibujo todavía en blanco, algunos colores y la libertad de decidir qué hacer con ellos.