Iguazú (LaVozDeCataratas) Durante años, para muchos jóvenes de Iguazú y del norte de Misiones, estudiar Medicina significó necesariamente irse de sus ciudades, instalarse lejos de sus familias y comenzar un largo camino de formación. Hoy, algunas de esas historias empiezan a completar el círculo: se fueron para estudiar y están volviendo para ejercer y especializarse en el lugar donde crecieron.
Es el caso del Dr. Carlos Verduna, quien estudió Medicina en Corrientes y decidió regresar a su ciudad para realizar la residencia de Pediatría en el Hospital SAMIC.
“Yo particularmente soy de acá. Estudié en Corrientes y después ya me vine para acá”, contó a LaVozDeCataratas.
Su regreso tiene un valor que trasciende una historia personal. Verduna forma parte de una generación de jóvenes de Iguazú que tuvo que salir de la ciudad para acceder a la universidad y que hoy encuentra la posibilidad de regresar para continuar su formación profesional.
Y no es el único camino que conduce nuevamente al norte de Misiones. De Andresito a Posadas y nuevamente al norte
La Dra. Sabrina Smaniotto es oriunda de Andresito. Estudió Medicina en la Universidad Católica de las Misiones (UCAMI), en Posadas, se recibió el año pasado y conoció el SAMIC Iguazú durante una rotación.
La experiencia fue suficiente para tomar una decisión.
“Cuando vine a rotar me enamoré del hospital, me gustó la cordialidad de la gente. Me enteré en ese momento de que podía hacer la residencia acá y no dudé, me quedé”, relató. Pero hay algo más: cuando se le preguntó si imaginaba su futuro profesional en la ciudad, respondió que sí. “Me gustaría quedarme, me gusta la ciudad, el hospital”, afirmó.
Su historia también representa una posibilidad concreta para los jóvenes del interior: salir para estudiar no necesariamente significa tener que abandonar definitivamente el lugar de origen.
Formar especialistas para que puedan quedarse
LaVozDeCataratas dialogó además con la Dra. Vanessa Corté, jefa de residentes de Pediatría, quien explicó el proceso de formación que actualmente se desarrolla dentro del hospital.
Pediatría cuenta con dos residentes de primer año, Verduna y Smaniotto, y un residente de segundo año, el Dr. Luis Paula Da Silva, oriundo de Brasil, quien además acompaña y guía a los profesionales que están dando sus primeros pasos dentro de la especialidad.
La residencia implica varios años de formación intensiva, con práctica diaria, atención de pacientes internados, rotaciones por diferentes sectores y guardias que pueden alcanzar las 12 horas y extenderse de acuerdo con las necesidades del servicio.
Es precisamente la posibilidad de realizar esta etapa en Iguazú la que abre una puerta importante: que los médicos jóvenes no tengan que volver a marcharse para convertirse en especialistas.
Las historias de Carlos y Sabrina no aparecen de manera aislada. En Iguazú ya son varios los médicos y especialistas oriundos de la ciudad que años atrás tuvieron que partir para estudiar y que, una vez formados, decidieron regresar para trabajar en su lugar de origen.
Ese proceso adquiere especial importancia en una región donde contar con profesionales especializados continúa siendo uno de los grandes desafíos del sistema sanitario.
Cada médico que vuelve significa conocimiento que regresa, profesionales que conocen la realidad de la comunidad y nuevas posibilidades de atención para los pacientes sin necesidad de trasladarse cientos de kilómetros en busca de determinadas especialidades.
Al mismo tiempo, que el SAMIC pueda formar residentes permite comenzar a construir otra realidad: que un joven pueda estudiar Medicina fuera de Iguazú, regresar y encontrar en su propia ciudad un lugar donde especializarse y desarrollar una carrera.
Una señal de esperanza para la salud de la región
En el equipo también está el Dr. Luis Paula Da Silva, proveniente del norte de Brasil, quien eligió Iguazú para continuar su formación y destacó el crecimiento que observa en Pediatría. “Estamos avanzando bien con la residencia, está siendo muy hermoso y estamos creciendo mucho”, expresó. Tres médicos, tres procedencias y una misma elección: formarse en Iguazú.
Pero las historias de Verduna y Smaniotto dejan además un mensaje particular para los jóvenes de la región. Irse a estudiar puede ser el comienzo del camino y no necesariamente una despedida.
Hoy regresan como médicos y avanzan en su formación como pediatras. Y detrás de ellos aparecen otros profesionales que hicieron el mismo recorrido.
