Canon en Cataratas: treinta años sin pagar también deben ser parte de la discusión

El reclamo de Remises Ecología por el canon que pretende cobrarle Parques Nacionales deja fuera un antecedente central: la empresa lleva tres décadas trabajando dentro del área protegida sin abonar ese derecho, según consta en la misma institución. El monto puede discutirse, pero la obligación de contribuir debe alcanzar a todos los que explotan comercialmente el destino.

Iguazú (LaVozDecataratas-Kelly Ferreyra) Hace treinta años que Remises Ecología desarrolla su actividad dentro del Parque Nacional Iguazú y no hay registros de pago de canon. «Desde sus inicios en el establecimiento que fue Hotel Internacional, después Sheraton y hoy es Meliá, durante esas tres décadas, la empresa pagó un alquiler por el espacio que ocupaba, pero nunca un canon a Parques Nacionales por trabajar dentro del área protegida», según consta en la institución.

Ese antecedente debe estar presente cuando se habla del cobro que ahora genera reclamos. Porque contar solamente que Parques pretende exigir unos cuatro millones de pesos deja afuera una parte fundamental de la historia: durante treinta años hubo una explotación comercial del destino sin ese pago.

¿Es elevado el monto? Considero que sí y que debería revisarse para establecer una suma acorde con la actividad y con lo que corresponde a otros prestadores en condiciones equivalentes. Pero esa discusión no puede hacer desaparecer la cuestión de fondo: «Deben pagar, como deben hacerlo todos aquellos a quienes les corresponde un canon por su actividad dentro del parque».

La trayectoria de una empresa merece reconocimiento. También implica responsabilidades. Llevar décadas trabajando en un lugar no debería convertirse en un argumento para seguir al margen de una obligación que otros afrontan.

«O pagamos todos o no paga nadie» al unisino entre los consultados sobre el tema por LaVozDeCataratas.

El Parque Nacional Iguazú aporta mucho más que un camino de acceso. Su atractivo, su infraestructura y la llegada de visitantes hacen posible una actividad económica de la que participan transportistas, agencias, establecimientos y otros prestadores. «Quien obtiene ingresos a partir de ese entorno debe asumir las obligaciones correspondientes a su explotación comercial».

En este caso, la epresa de remises Ecología alquila un espacio dentro del hotel, pero no pertenece al establecimiento. Ese alquiler forma parte de su relación comercial con el alojamiento. No equivale a pagar un canon a Parques Nacionales. Confundir ambos conceptos impide entender qué se está reclamando ahora.

La queja por el monto es legítima. Lo que resulta cuestionable es presentar el nuevo cobro sin poner sobre la mesa los treinta años anteriores. El impacto de empezar a pagar debe analizarse junto con el beneficio que significó trabajar durante décadas sin ese costo.

Además, la discusión excede a una sola empresa. También alcanza a los transportes contratados mediante aplicaciones que ingresan, dejan o retiran pasajeros y salen sin pagar estacionamiento. Esa dinámica merece ser revisada dentro de un ordenamiento integral, con criterios claros sobre qué obligaciones corresponden a cada modalidad.

El uso de una aplicación no debería traducirse en una ventaja frente a quienes cumplen con los pagos y requisitos de su actividad. Tampoco la permanencia dentro de un hotel debería generar una excepción automática.

Todos deben cumplir: con el canon que corresponda, con las condiciones de circulación, con el estacionamiento cuando resulte exigible y con los requisitos ambientales aplicables. El movimiento comercial dentro de un área protegida también debe evaluarse por sus efectos sobre el lugar que lo sostiene.

Cada sector tiene sus dificultades y defiende sus ingresos. Pero el Parque Nacional Iguazú necesita una mirada que supere la defensa del interés particular. No podemos reclamar igualdad cuando aparece una obligación y desentendernos de las diferencias mientras nos benefician.

Parques Nacionales debe establecer un monto razonable. Los prestadores deben asumir que trabajar dentro del parque conlleva responsabilidades. Pedir una revisión del importe es atendible; pretender que treinta años sin pagar no formen parte del debate ofrece una versión incompleta de lo ocurrido.

Mi posición es clara: todos los que explotan comercialmente el Parque Nacional deben contribuir bajo reglas equitativas, sin excepciones injustificadas. Quienes ya cumplen tienen el mismo derecho a ser escuchados que quienes hoy protestan porque les llegó el momento de hacerlo.

 

*Kelly Ferreyra, periodista. Directora de LaVozDeCataratas