Iguazú (LaVozDeCataratas) En una entrevista con LaVozDeCataratas, el licenciado Marcelo D. Gamboa, del Instituto de Biología Subtropical, explicó qué relación existe entre los murciélagos y la rabia. Destacó la importancia de vacunar a las mascotas, evitar el contacto directo con la fauna silvestre y conocer el papel que estos animales cumplen en el ambiente.
En el marco del Día Mundial de la Rabia, el licenciado Marcelo D. Gamboa dijo que: “La gran mayoría de los murciélagos que encontramos no están infectados con el virus”, aclaró. Sin embargo, remarcó que esa condición no debe llevar a descuidar las medidas de prevención: la recomendación es evitar siempre el contacto directo con cualquier murciélago silvestre.

Según detalló, en Misiones se registraron 43 especies de murciélagos, de las cuales al menos 27 están presentes en Iguazú y sus alrededores. Sus hábitos alimentarios son diversos: hay especies que consumen frutas, insectos, néctar, peces, otros pequeños animales y sangre.
En la región, el Desmodus rotundus, conocido como vampiro común, tiene especial relevancia por su participación en la transmisión de la rabia paresiante, que afecta principalmente al ganado bovino y equino. No obstante, Gamboa explicó que también se han detectado casos en murciélagos no hematófagos, incluidos los insectívoros. El tipo de alimentación no permite descartar la enfermedad.

Qué hacer si aparece un murciélago en casa
Encontrar un ejemplar en el suelo, con dificultades para volar o activo durante el día requiere precaución, aunque esas conductas no confirman por sí solas que tenga rabia. El entrevistado señaló que también pueden observarse en animales viejos o juveniles que están comenzando a volar. “Lo primero es mantener la calma y evitar el contacto directo”, indicó. También recomendó mantener alejados a los niños y a las mascotas.
Si el murciélago ingresa a una vivienda y puede volar, explicó que abrir puertas y ventanas puede facilitar su salida por sus propios medios. No debe tocarse ni intentarse tomar con las manos.
Ante una mordedura o contacto directo, la consulta es urgente
Gamboa destacó que, ante una mordedura, se debe lavar la herida con abundante agua y jabón y acudir inmediatamente a un centro de salud.
La Organización Mundial de la Salud recomienda mantener ese lavado durante al menos 15 minutos y considera el contacto directo con murciélagos una exposición que requiere atención inmediata. La evaluación y el tratamiento preventivo no deben postergarse a la espera de síntomas o de la confirmación de rabia en el animal: el equipo de salud debe determinar las medidas correspondientes.
Vacunar a las mascotas es una medida fundamental
El entrevistado advirtió que perros y gatos pueden contraer rabia a partir del contacto con un murciélago infectado, por lo que insistió en mantener al día su vacunación antirrábica.
“La principal herramienta que tenemos para cuidar a nuestras mascotas y cortar una posible vía de contagio a las personas es la colocación de la vacuna antirrábica anual”, expresó. Recordó que esta vacunación comienza a los tres meses de vida y destacó la importancia de aprovechar las campañas de inmunización.

Aliados del ambiente
Más allá de las medidas sanitarias, Gamboa subrayó que asociar a los murciélagos únicamente con enfermedades impide reconocer su aporte al ecosistema. Los que se alimentan de frutas dispersan semillas y favorecen la regeneración de los bosques. Las especies nectarívoras participan en la polinización, mientras que las insectívoras contribuyen a regular poblaciones de insectos, incluidas plagas agrícolas y mosquitos.
“Los murciélagos forman parte de la fauna de Iguazú y cumplen funciones ecológicas importantes. La clave no es perseguirlos ni eliminarlos, sino aprender a convivir con ellos y saber cómo actuar cuando se produce un encuentro”, concluyó.
