“La oportunidad que me dieron es única”: inclusión laboral que alcanza a una familia del Instituto Esperanza

El Instituto Esperanza concretó una nueva experiencia de inclusión laboral, esta vez con Adolfo Silva, padre de un estudiantes de la institución. Tras completar seis meses de práctica remunerada, fue incorporado al plantel de un hotel Iguazu Grand de la ciudad. En diálogo con LaVozDeCataratas, el Licenciado en Psicología Darío Vibero destacó que ya son cuatro las inserciones laborales logradas durante el año en la misma empresa y que la propuesta comienza a extenderse también a las familias.

Iguazú (LaVozDeCataratas)  Adolfo Silva llegó al Instituto Esperanza con una noticia que tenía un significado especial: después de seis meses de práctica remunerada, había sido incorporado formalmente a su lugar de trabajo. Volvió al establecimiento para compartir el logro y agradecer a quienes lo acompañaron durante el proceso.

La experiencia representa además un nuevo paso dentro del programa de inclusión laboral que lleva adelante el Instituto Esperanza, ya que en esta oportunidad la propuesta alcanzó a un padre de estudiantes de la institución.

En diálogo con LaVozDeCataratas, el Licenciado en Psicología Darío Vibero, del Instituto Esperanza, explicó que Silva es padre de un alumno y que atravesaba dificultades económicas cuando se acercó en busca de una oportunidad.

Según señaló, Adolfo también presenta una discapacidad y durante años encontró dificultades para acceder al mercado laboral. A partir de su situación surgió la posibilidad de ampliar el alcance del proyecto.

“Dijimos: vamos a innovar con el tema de inclusión laboral y vamos a hacer que los padres también tengan su oportunidad de trabajo”, explicó Vibero.

Seis meses que terminaron en un empleo

Silva atravesó el proceso de selección de la empresa y posteriormente comenzó una práctica remunerada que se extendió durante seis meses. Finalizada esa etapa, recibió la confirmación de que sería incorporado al plantel permanente.

Fue entonces cuando regresó al Instituto Esperanza para compartir personalmente la noticia.

“Le doy gracias al Instituto, a Dario, a Marcela y a todos los que hicieron posible esto de trabajar, porque hoy en día es muy importante. La oportunidad que ellos me dieron es única”, expresó.

Emocionado por esta nueva etapa, destacó también el espacio que encontró en su trabajo. “La gente es muy buena, muy buena onda. La verdad que me siento emocionadísimo y contento; cuando llego allá, para mí es otro mundo, es otra cosa”, contó Silva.

Para Vibero, el empleo adquiere un valor particular por el impacto que tendrá también dentro de su hogar. “Está muy feliz y muy agradecido porque con ese sueldo puede ayudar a su familia y a sus hijos”, señaló.

Cuatro inserciones laborales durante 2026

La incorporación de Silva se suma a otras experiencias desarrolladas por el Instituto Esperanza. De acuerdo con Vibero, ya son cuatro las inserciones laborales concretadas durante este año,en el Iguazu Grand, mientras otro participante, Fernando, se encuentra realizando en otra empresa una pasantía y continúa avanzando en su proceso de formación.

El programa también comenzó a despertar el interés de más adultos con discapacidad que buscan prepararse para ingresar al mercado laboral.

Actualmente, el Instituto trabaja con talleres profesionalizantes donde se brinda entrenamiento para diferentes tareas, entre ellas atención al público, gastronomía, servicio de mozo, cocina, limpieza y distintos roles vinculados al sector hotelero.

Ante el crecimiento de la demanda, la institución proyecta pasar de tres a cuatro talleres durante el próximo año.

El acompañamiento continúa después de la contratación

Uno de los aspectos que Vibero busca transmitir especialmente a los empleadores es que las empresas interesadas en incorporar trabajadores no quedan solas durante el proceso.

“La empresa que esté interesada en contratar, nosotros la acompañamos. La empresa no va a estar sola. El seguimiento lo hace el Instituto y estamos para respaldarla ante cualquier situación”, explicó.

El acompañamiento se mantiene durante la experiencia laboral, tanto con el trabajador como con la empresa, para facilitar la adaptación y atender las situaciones que puedan surgir.

La incorporación de Adolfo abrió además una nueva posibilidad para el proyecto: que la inclusión laboral pueda alcanzar también a padres y familiares con discapacidad, especialmente cuando sus hijos todavía no están en condiciones de ingresar al mercado de trabajo.

En su caso, después de seis meses de preparación, la oportunidad se convirtió finalmente en empleo. Y fue el propio Adolfo quien resumió lo que representa esta nueva etapa: “La oportunidad que ellos me dieron es única”.